Tuesday, July 12, 2005

Puntada sobre los cambios extremos

Anoche vi cómo una señora de Bucaramanga (que trabaja en un parqueadero de la zona centro de la ciudad) y un joven bogotano (que vive en Álamos) fueron transformados de manera radical por medio de cirugías plásticas y tratamientos físicos y estéticos. Asombroso, sí, cómo no. En dos meses, estos dos personajes se convirtieron en unas nuevas criaturas. Me alegró comprobar que los tratamientos dentales no se originaron en el desaseo (como sucede en el Extreme Makeover), sino en problemas normales, y me desagradó el tipo de narración melodramática que es el programa en sí. En fin, lo que me ha dejado pensando es el mecanismo mental que está tras estos programas; ahora ganarse la lotería consiste en inscribirse para participar en un show de estos (bien sea para ganar dinero luego de estar en una isla, para convertirse en estrella de televisión, para conseguir un trabajo en una empresa o para cambiar completamente la apariencia). Durante varios años, hemos sufrido los estragos que el narcotráfico y su filosofía del dinero fácil ha dejado en nuestras cabezas, tan ansiosas de ganancias instantáneas y enormes. En la universidad, por ejemplo, algunos de mis estudiantes consideran que leer un libro es un esfuerzo demasiado grande para obtener una nota, y si se leen el libro dan por sentado que merecen un 5.0, pues, porque sí, porque "profe, pero si me leí el libro". Ni hablar de los otros comportamientos que dentro y fuera de la academia surgen de esta concepción acerca del esfuerzo y del trabajo como algo indeseable. Quizás estoy hablando como una viejita... es probable. Sin embargo, creo que sólo hablo desde el placer indescriptible que me ha generado conseguir ciertas cosas desde mi esfuerzo (comprender algo luego de leer y releer un texto que me era esquivo; perder un par de kilos después de haber aprendido a comer bien; comprar las Obras Completas de Borges tras haber ahorrado durante meses; sentir que estoy enamorada de la misma persona después de compartir con ella siete años de mi vida...) . El placer de ganarle a la dificultad, la sensación de fuerza que se tiene cuando nos damos cuenta de que somos capaces de superar obstáculos, de vencer nuestras propias taras y enfrentar nuestros miedos, es algo que sólo puede experimentarse desde la conciencia de que el trabajo y el esfuerzo son necesarios, son el camino de iniciación, el verdadero premio. A nadie le cambia la vida de la noche a la mañana; ¿qué va hacer un roquero anónimo de Álamos con ropa de Ricardo Pava, cómo se va a sentir cuando se acueste con su esposa gorda? ¿qué va a sentir la señora de Bucaramanga cuando vuelva a su dieta habitual de pasta con arroz y ya no quepa en el vestido de Elvira Carrascal?... ¿van a volverse a inscribir en un programa para que otros hagan el cambio por ellos? Quizás. Porque detrás de este deseo de ganarse la lotería está el verdadero deseo: que otros hagan el esfuerzo por nosotros, que la felicidad nos caiga del cielo, nos llegue por correo y con manual de instrucciones.
Puesto que mi interés en la vida es el de comprender las extrañas relaciones humanas, me pregunto con un poco de dolor: ¿qué tipo de relaciones podemos construir desde este imaginario de la facilidad y el milagro?... Pensaré en ello y volveré a tejer. Un abrazo.

3 comments:

Ana María said...

Aunque no vi el Extreme makeover colombiano he visto el gringo y hoy precisamente vi un programa en A&E mundo o un canal de esos en los que mostraban a una mujer que se ganó un cambio total que incluía cirugías, peluquería y ropa. El marido, un ecuatoriano, tenía planeado visitar su tierra natal con su esposa (gringa) pero no pudo porque coincidía con el tiempo de las cirugías. El tipo se fue solo y volvió tres semanas después. Cuando la vio notó el cambio de inmediato. Después dijeron que unos meses después de ese cambio extremo la pareja decidió divorciarse después de seis años de matrimonio...
Pero más que en estos programas, en lo que he estado pensando últimamente y sobre lo que quería escribir es sobre lo segundo que planteas, la gente que gana plata fácil y ve al esfuerzo como algo indeseable. El perfecto ejemplo es Paris Hilton y Nicole Richie: dos chicas que no saben hacer nada en la vida y cuyo único objetivo es ir a hacer compras de la última colección de Marc Jacobs y emborracharse en el bar de moda de Manhattan. Dicen que tienen todo pero la verdad es que no tienen nada. ¿Cómo pueden soportarse? ¿cómo pueden soportar una vida tan simple? Es una vida simple, precisamente así se llama su show, ¿qué puede ser peor que eso? Sinceramente no entiendo a la gente que no le llama la atención nada en la vida, nada en serio. Hace poco leía en un blog literario (http://storms.typepad.com/booklust/2005/07/some_of_my_best.html) un comentario sobre un post en otro blog que se preguntaba cómo hacía la gente que no lee para pensar, y cómo la gente que puede leer decide no hacerlo. Yo no me voy tan al extremo de pensar en que todos deben leer pero si me parece que todos deberíamos tener algo de qué agarrarnos, algo importante, que valga la pena y que te haga pensar y actuar y hacer algo por el mundo, no sé. Supongo que yo soy una de tus estudiantes que leían todo el libro y que además le hubiera gustado que pusieras otros 4, pero aceptémoslo, no a todo el mundo le gusta leer (aunque en Comunicación supuestamente debería ser así); sin embargo, ¿cómo puede ser que alguien con todo lo necesario (porque no estoy hablando de gente pobre que solo piensa en cómo sobrevivir el día) pueda desaprovechar las maravillas del mundo y no apasionarse con nada?

Diana Ospina Obando said...

Lo que dice Ana María es cierto y a mí ta,bién es algo que no deja de anonadarme, cómo es que hay gente que no siente pasión por nada? Supongo que la vida sí debe ser más fácil así, que los días deben transcurrir de forma muy similar....En fin, yo lo que quería decir es que al leer tu post inmediatamente recordé un episodio de Mafalda: Miguelito (un personaje fascinante) ´se sienta en un anden, Mafalda lo ve y le pregunta que qué hace allí. Miguelito le responde que está esperando que la vida le dé algo, lo que ella quiera y extiende los brazos al hablar.. Una hoja cae entonces y se deposita justo en su mano. Miguelito la mira y grita furibundo ¡¡AMARRETA!!!

Invertir Dinero said...

Es algo de lo que no estaba enterado pero para mi estos cambios extremos no son muy positivos ya que tu autoestima puede estar en riesgo.