Wednesday, July 27, 2005

Puntada sobre las desconexiones

Dediqué el domingo pasado a revisar los programas de mis cursos, a decidir cambios (teniendo en cuenta lo que funcionó o no el semestre anterior), a elegir las lecturas y a pensar qué sentido tenían y qué podríamos hacer a partir de ellas... En esas estaba cuando tuve una sensación muy plancentera: "Estoy pensando", me dije con cierta sorpresa, y me sentí feliz, aunque también comprendí que llevaba más o menos un mes dedicada a muchas actividades que no requerían demasiado esfuerzo mental: comprendí a qué se debía mi agotamiento y un cierto mal genio que me venía atormentando la semana anterior. Un periodo dedicado a "las cosas de este mundo" (por llamarlas de algún modo), sin tener tiempo ni energía física para leer una buena novela o ir a cine: eso es lo que llamo desconexión. Esto no tiene nada que ver con una postura de intelectual, en realidad suelo moverme en la tierra y en las nubes simultáneamente porque así soy y ya, no se trata de un propósito o algo por el estilo. Sé que hay quienes se radican permanentemente en uno de los dos lados, yo no puedo, soy Sagitario con ascendente Tauro, así que no puedo evitar ser un poco de aquí y un poco de allá. Pero cuando el equilibrio se rompe, cuando me desconecto, me empiezo a sentir mal, muy mal... El lunes comenzaró el semestre, conocí a mis alumnos (creo que aún navegaba en un líquido maluco, porque darse cuenta de una situación es sólo el inicio de la solución...), he estado leyendo y preparando las clases y un par de conferencias... me estoy conectando, y empiezo a sentirme bien, muy bien. En fin, esta puntada llega a su fin. Un abrazo.

2 comments:

Luis o el ciego vacilante said...

Hola Carolina Alonso. Sé que has vuelto a clases, a la jornada académica, nuevos retos y nuevos aprendizajes; espero que te vaya muy bien en este semestre, yo aún no entro a estudiar sino dentro de un par de semanas, así que creo que todavía puedo "disfrutar" de ese hastío intelectual de no pensar en nada. Igual, la vida académica de un estudiante, sobre todo en mi universidad, no se define precisamente por su rigor intelectual más que por su rigor social. No es por hablar mal de nada ni de nadie, sólo se me acaba de venir a la memoria aquella chica que desconsolada en un final de semestre se lamentaba del período de vacaciones: ahora no tendría a donde rumbiar, ni con quien. Esto de las vacaciones se trastoca mucho en relación a los roles, el profesor lo ve de una manera, nosotros los estudiantes de otra. En este sentido, el volver a clases, lo que tú puedes considerar como una reconexión a la vida académica, para mi caso resulta lo opuesto: mi período de desconexión es este tiempo en el que tienes que rendir con lecturas aburridas y obligatorias, trabajos que no te interesan, temas que no te tocan y, en muchas ocasiones, profesores petardos que pueden hacer de una obra maestra un pedazo de panela listo para ser reventado en la pared de algún mal muro. El tener que volver a rendir indagatoria a unas autoridades, muchas veces poco calificadas, del pensamiento que vas desarrollando en tus tardes de soledad y conversación (conversión) puede resultar por lo general castrante y frustrante para el alumno en relación con la institución universitaria. Veo el problema desde mi punto de vista de alumno, pero también alcanzo a dilucidarlo si fuera maestro: cómo enseñar algo realmente esencial sin necesidad de amoldarlo a las formas muertas de los bustos diseñados para el quehacer de las palomas? Supongo que en esta diatriba reside tanto el talento del profesor como del estudiante.
En estas vacaciones, o lo que queda de ellas, otra conexión que estoy experimentando es la del mundo de la visión. Duré desconectado de ese vasto mundo de lectura de realities no tan espectaculares algo más de un año. Sufro de miopía, no muy severa, pero la suficiente para poder borrar los rostros y los detalles de las personas y las cosas. Un día en La Florida a unos niños negros les resultó demasiadas graciosas mis gafas, me dejé llevar por el deseo de desprenderme de ellas, se las regalé y así quedé libre por casi un año de ese horrible calvario de ver la crudeza de las cosas. No volví a usar gafas porque me bajaban mucho la autoestima y generaba muchas expectativas: la gente te ve con anteojos y cree que eres un intelectual, no pude con el peso. Los lentes de contacto me hacían daño y era en serio. Hoy experimenté mi primera operación de los ojos y fue de retina, gracias a los lentes se me estaba desgarrando lentamente. Así que ante la opción: gafas u operación, decidí la operación, odio las gafas y creo que estoy en mi derecho de hacerlo porque me han hecho sentir horrible toda mi vida. Tal vez dentro de 15 días me operen de los ojos y así podré ver la realidad sin más escape, sin más desconexión. Pero siento esa sensación de cuando estás muy acostumbrado a un par de buenos audifonos y de repente estos empiezan a estropearse en un trancón de bus o por la calle y te encuentras en la obligación de escuchar los ruidos degradantes de la ciudad: siempre preferirás una melodía por más sonsa que sea al ruido caótico del absurdo de las cosas.

Mucha suerte en este semestre profe Carolina.

Ana María G said...

Hola Carolina. Como tú, yo también he vuelto a clases y no tenía muchas ganas de entrar. Quería más tiempo para dormir hasta tarde y leer los libros que escojo porque quiero y no porque me los ponen a leer. Pero bueno, tocó entrar y tocó madrugar además a clase de 7 por cuatro días (lo peor de todo creo porque me encanta dormir). Tu conociste a tus nuevos estudiantes y yo conocí a mis nuevos profesores, todavía no todos pero algunos. Y además de que es importante para mi tener una conexión con el profesor fue todavía más relevante conocerlos porque son mis nuevos profesores del campo editorial y resultaron como me los imaginaba: literatos, historiadores, etc, es decir, mi "gremio". Me emocionó porque antes todos eran periodistas sin tiempo ni para para a respirar hondo por un segundo, clavados en las últimas noticias políticas y económicas...nada más distante a la gente con la que me siento cómoda. Y aunque me falta todavía por conocer algunos profesores de editorial y de literatura, entre estos últimos a Piedad Bonnett (!!!) estoy feliz con los que he conocido y con las clases. Sin embargo, también me pasa lo que dice Luis (alias, 'el topo ' por estos días), me desconecto cuando empieza el semestre, ya no podré leer Middlemarch ni Nicolas Nickelby y menos el libro que he tratado de leer los últimos dos períodos de vacaciones y no he podido terminar; en cambio tendré que leer otras cosas no tan emocionantes...pero como te dije, los profesores están bien entonces no tendré que sufrir como con esas clases de derecho del periodismo o ese tipo de cosas. En algo que sí me conecto cuando entro a la universidad es en volver a ver a la gente por supuesto (aunque ahora no tengo ninguna clase con mis amigos) y en pasarme a veces por la tienda javeriana a ver qué hay de nuevo en libros (aunque nunca compro nada allá desde que quitaron el descuento). Como hoy por ejemplo, pasé y vi que Kundera había sacado nuevo libro y me quedé con la boca abierta por un largo tiempo contemplando la portada y el letrerito que decía 'nuevo libro de Milan Kundera'!
Espero que nos veamos este semestre. Al fin qué pasó con nuestras sesiones de V. Woolf?