Saturday, August 11, 2007

Puntada sobre cómo recibo la crítica

Soy una profesora de esas que se leen los trabajos de sus alumnos, los corrige y después los califica. Llevo ya muchos años haciendo esta labor: corregir, calificar. No es fácil, no es divertido, pero "parece seguro" (digo seguro porque no soy el agente pasivo, digo parece porque he caído muchas veces en la trampa de creerme mejor persona porque puedo corregirle a otros unos cuantos errores -soy humana y esta es una de mis sombras-). Cuando estaba en el colegio fui siempre la mejor alumna del curso, así que no le tenía miedo a las evaluaciones; en la universidad (tanto en la carrera como en la maestría) también me fue muy bien, me acostumbré a las buenas notas y a los comentarios elogiosos. Hasta me va bien en las evaluaciones que hacen los estudiantes, muy bien... Así que yo nunca he tenido problemas con la crítica porque ésta siempre ha sido buena... Una vez intenté aprender a jugar tenis, como en la primera clase fui la más descordinada y me "regañaron", pues abandoné. En otra ocasión, en una clase de danza contemporánea (mis primeras clases, a eso de los 20 años) tuve dos compañeras que llevaban bailando más o menos toda la vida, se aprendían sin dificultad las "frases" y cruzaban el salón en diagonal con tanta gracia y habilidad que, bueno, yo me sentía una hipopótamo con tutú brincando sin ton ni son; al mes siguiente no volví a clase, una vez más, abandoné. No voy a hacer una lista de mis deserciones ocasionadas en mi inseguridad... escribiendo esta puntada me doy cuenta de que han sido varias. Parece, pues, evidente que tengo problemas para aceptar la crítica cuando esta no consiste en elogios y buenas notas. Hace poco leí en algún lado que las mujeres tenemos una mayor tendencia a la neurosis del perfeccionismo, que esto tiene que ver con la necesidad de aprobación y reconocimiento (mucho más fuerte también en nosotras). En fin... Ayer tuve una sesión de trabajo con un par de editoras que quiero mucho y de las que siento estar aprendiendo un montón; no fue fácil, había mucho ruido y demasiados frentes, en medio de aquello, cogieron mi texto y lo desbarataron. Salí de allí sintiéndome la menos capaz, la más carente de imaginación, la menos adecuada para esta tarea de escribir. Claro, no voy a abandonar, esta vez no, en esto no, porque sería como dejarme tirada al borde de un camino desolado... Me siento vulnerable como hace mucho no me sentía y creo que eso es más bueno que malo, creo que sin esta sensación de carencia no podría aprender nada... La escena con las editoras es una más en una lista de "cosas que no han salido como las esperaba" de los dos últimos meses... Parece que es un tiempo de aprender. Bueno, dejo de tejer y les mando un abrazo.

4 comments:

Gustavo said...

Hola, Caro: qué bien que volviste a tejer. Espero que sea con frecuencia. Me gustó mucho esta puntada... Sé lo que se siente y también he caído en esa evitación.

Un abrazo,

Gus

ana's ghost said...

Penélope

Me alegra muchísimo tu regreso, no sabes cuanto...porque hablando de aprendizajes creo que leyéndote me reconozco muchas veces y reflexiono a partir de lo que tu escribes sobre cosas que hago o que me pasan a mi. Por todo eso, gracias.

Hermosa puntada.

¿Cuáles editoras?

Juliana de Laurel said...

Bueno, aquí va un elogio más a tu lista: me encantó la puntada, me sentí reflejada. Pero, afortunadamente, quedo con muchas dudas, como ¿hay alguna estrategia para prestarle menos importancia al reconocimiento y aceptación? ¿es posible ser sencillamente felices con nuestras propias críticas?.. espero hallar algún día las respuestas, así, de nuevo, surjan nuevas paradojas. Gracias Carolina.

Raulinno said...

Supongo que es un mal clasico en quienes solemos hacer que casi todo se vea sumamente sencillo. Me encantaron las puntadas, y nada, seguiré visitando este lugar.