Wednesday, August 30, 2006

Puntada sobre la belleza

Hace un par de semanas, les pedí a mis alumnos que escribieran sobre su concepto de belleza. Creo que fue interesante para ellos reflexionar sobre lo que consideran bello y sobre el origen de dichas ideas; también lo ha sido para mí. Hoy estoy leyendo sus textos y, claro, pensando en lo que es bello para mí. Estoy convencida de que nada ni nadie es bello en sí mismo, ni feo tampoco, claro está. La belleza está en los sentidos de quien percibe y, hasta muy recientemente, creía que esa mirada estaba regida por las emociones o los estados de ánimo, así que resultaba imposible "manejarla". Sin embargo, ciertas experiencias y reflexiones recientes han hecho que comprenda que soy yo quien elige ver belleza o fealdad; es decir que mi mirada sí está regida por mi mente, pero yo puedo usar mi mente como yo quiera (no al revés). Así que me ha dado por ver bellamente, por percibir la belleza que hay en los objetos, en las personas, en las acciones y en los acontecimientos, porque sí, porque me gusta la sensación que esta elección me genera, porque me siento afortunada, bella, alegre, poderosa (ya no estoy a merced de mis aleatorias variaciones de ánimo) y porque estoy sintiendo con claridad que así es como quiero vivir.
A propósito de "como quiero vivir", he estado rondando una idea -de la que hablé con Diana hace poco- acerca del futuro, de cómo nos veíamos, de cuáles eran nuestras metas... Llegamos a la conclusión de que en este momento de nuestras vidas tenemos "las bases cubiertas", o sea que lo de la profesión (y sus logros), lo de la habitación (y sus mejoras y propiedades) y lo de la alimentación (más satisfacción de gustos extra) está cubierto sin insatisfacciones (me gusta cómo vivo). La pregunta siguiente fue, y ¿entonces qué? Pues simple, entonces no, ahora, vivir plenamente cada uno de los momentos que componen nuestros días, vivir bellamente, en realidad; desde una concepción estética de la vida... Vivir bonito, así de simple, así de difícil, así de maravilloso. Como pueden darse cuenta, cogí dos hilos distintos que ahora se unen en esta puntada... (A propósito, lamento la prolongada ausencia, pero estaba "poniéndome a tono" con la vida; ya les contaré algunas de mis navegaciones -creo que en los meses recientes he sido más Ulises que Penélope-) Un abrazo para todos...

Friday, May 19, 2006

Puntada sobre los saltos sin red

Bueno, heme de vuelta... Lamento tanto tiempo de ausencia, siento como si hubiera emprendido un viaje y me hubiera preparado para llegar a, por ejemplo, una ciudad múltiple y enriquecedora, y a medio camino me hubiera agarrado un torbellino y me hubiera mandado a, no sé, ummm, un desierto habitado por nómadas de cerebro tostado... Afortunadamente, antes de que los poderosos rayos de un sol inclemente me hubieran achicharrado el ceso, logré tomar la decisión de saltar, una vez más, sin red...
No sé qué me espera más allá del miércoles 31 de mayo, pero tengo un feliz presentimiento. Por lo pronto estaré dando puntadas más seguido y emprenderé nuevas labores de estas que implican enhebrar el hilo, prevenir que se enrede, diseñar patrones, imaginar bordados, dar finas puntadas y pegar botones. Un abrazo cálido y feliz desde el vacío...

Sunday, March 26, 2006

Puntada sobre la cercanía

A veces sucede que comprendemos, gracias a la experiencia, algo que "en teoría" teníamos claro. Este fin de semana comprendí por qué la compasión (sentir con el otro) sólo es posible si hay contacto directo. Me explico: cuando vemos en la televisión o escuchamos por la radio o leemos en el periódico acerca de los padecimientos ajenos podemos sentir pesar, inquietud o lástima por lo sucedido a esos otros, pero de allí no pasará la emoción (nunca se volverá un sentimiento) e, incluso, trataremos conscientemente de que no supere ciertos límites (cambiaremos el canal, nos dedicaremos a otra actividad, pensaremos en otras cosas -nuestras cosas-). Lo que vemos mediado por la tele-visión (el prefijo tele significa "a distancia") y demás medios, pertenece al ámbito de lo distante, de lo lejano, del territorio sobre el cual no podemos actuar; esta es la razón por la cual no despierta nuestra compasión (de latín cum, que significa "reunión, cooperación y agregación"; y del griego pathos, que signfica "padecer, padecimiento") y por la cual optamos por la indiferencia (en cierta medida, el hecho de sentirnos impotentes -no poder actuar- nos produce frustración, así que preferimos anular la emoción dolorosa para no experimentar la frustración... en términos generales, nos vemos impulsados a ayudar al necesitado que vemos).
Esta es la teoría que se transformó para mí en una comprensión a partir de la experiencia. Y ¿cuál fue mi experiencia? Estuve ayer en la Sociedad Protectora de Animales, fuimos Camilo y yo a llevar un bulto de concentrado para perros... y ya. Pero la veterinaria nos invitó a conocer a los animalitos que tienen allí de manera transitoria (son todos candidatos para la adopción), entonces sentí el dolor y el miedo, así como la ternura y la alegría de estos perritos rescatados del maltrato y el abandono, pensé en mi Lupe, en todo el amor que recibe y que me da, en cuán afortunadas somos ambas de tenernos y cuán triste puede ser la vida de otros animales. No se trata de que yo ignorara este hecho, claro que no; pero viendo de cerca esta realidad fue que lo comprendí (existe una gran diferencia entre saber y comprender). Ahora me pregunto sobre mi indiferencia al sufrimiento o a las necesidades de las personas, de los seres humanos que me rodean pero de quienes también estoy alejada; ahora me pregunto por el amor en esta otra dimensión, el amor al prójimo (por cierto, prójimo viene del latin "proximus", cercano), por la compasión necesaria para construir la convivencia amorosa... Si el arte tiene como misión "dar a ver", "acercar"... cuánta falta nos hace el arte para contrarrestar los efectos distanciadores de los medios de comunicación... Esto será tema de una próxima puntada. Me despido con una invitación: apadrinen un perrito, no hace falta adoptarlos para ayudar... visiten la Sociedad; calle 63 No. 26 - 40 Tel: 212 84 97... acérquense, no muerden. Un abrazo para todos.

Tuesday, February 14, 2006

Puntada sobre olores y afectos

Hace unos meses vi un documental sobre el olfato, sobre el papel definitivo que tiene el olfato en la atracción o el rechazo que sentimos por las personas. El olfato es el sentido más "instintivo", para los olores no tenemos palabras, nos cuesta trabajo evocarlos conscientemente o crear nuevos en la imaginación; sin embargo, la influencia del olfato en nuestro comportamiento es muy fuerte: los olores nos alteran y lo hacen de la manera más efectiva: sin que podamos controlarlo. Anoche, en mi clase, estábamos hablando de esto, de lo que hace que una persona nos atraiga y otra no desagrade en un primer encuentro. Hay quienes sostienen que tiene que ver con la apariencia, "una imagen vale más..."; pero parece que es más poderosa la influencia de los olores. En el documental en cuestión mostraban cómo las personas que pierden el sentido del olfato van perdiendo paulatinamente los recuerdos y el gusto por la vida... Lo que nos preguntábamos anoche, en relación con el olfato y los afectos obedecía a una circunstancia más práctica que puede estar afectando nuestra capacidad para experimentar sentimientos fuertes. En una sociedad como la nuestra, tan preocupada por la asepsia, por la desinfección, donde los olores del cuerpo se consideran desagradables y es necesario ocultarlos tras alguna fragancia floral... ¿qué pasa con la atracción instintiva? ¿qué pasa con el rechazo instintivo? Tanto la atracción como el rechazo han constituido mecanismos "intuitivos" que nos protegen, porque el instinto es sabio, pero con tanto desodorante y desinfectante el instinto resulta muchas veces burlado... ¿Dónde queda esa característica especial que hace que elijamos a uno entre varios, si todos huelen a Hugo Boss o a Carolina Herrera? Dicen que los perfumes actúan con los aromas de cada individuo,sin embargo, si nos bañamos con un jabón x y nos ponemos una crema x y nos echamos un spray x y nos arreglamos el cabello con un producto x... ¿qué combinación puede salir? En fin, son sólo algunas reflexiones acerca de los sentidos y los sentimientos... un abrazo para todos.

Monday, January 16, 2006

Puntada sobre las buenas compañías



Son las 10 de la noche, es lunes, estoy escuchando a Diana Krall y el sonido que hace mi adorada Lupe (ver foto) mientras mastica concentrada su hueso. Así que ando en buena compañía. Claro, al hablar de buenas compañías también me refiero a las amigas, a los amigos, a los libros, a una bebida de las que calientan el alma y derriten con su tibieza el cansancio y los pensamientos congelantes. Me refiero también a los recuerdos de otros momentos disfrutados en gratas compañías o a esos silenciosos en los que sólo escuchamos el sonido de la lluvia, allá fuera, o en los que vemos y asistimos a una historia bien contada. Cada día trae consigo la necesidad de un tipo particular de presencia, de una manera de contacto; para un lunes como hoy, una mascota amorosa y la buena música resultan perfectos complementos de la soledad gozada y gozosa. El año comenzó con paso lento, pero la semana pasada decidió ponerse en marcha a gran velocidad; supongo que todavía no me acostumbro a estos ritmos, por eso trato de compensar tanto acelere con cadencias tranquilas como la de la voz de la Krall, como la de esta noche en la que no tengo necesidad de llegar a ningún lado... A veces resulta grato sólo tejer, sin pensar en la figura que resultará de entrecruzar los hilos.
En un rato me meteré entre las cobijas, sentiré a mi lado el peludo y tibio cuerpo de Lupe, daré un par de vueltas antes de dejar de pensar en las tareas de mañana y, entonces, con suerte, me encontraré navegando por las ilógicas aguas del sueño... Abandonado el control, se abren posibilidades infinitas, como ahora, que escribo sin destino y sin brújula, como cuando se baila envuelto por la música, como cuando nos quedamos enredados en un abrazo sin protocolo. Hace días que busco un destino para la escritura y, quizás, por andar pensando en la meta no he hallado el punto de partida; no he logrado ver nada y esta oscuridad me produce angustia y parálisis. Quizás, como hoy, se trata sólo de abandonarse a un ritmo; como en esa película, Descubriendo a Forester (creo que así se llama), en la que Forester le dice a su joven amigo que comience a escribir copiando uno de sus textos, que se deje llevar por el ritmo de las manos sobre el teclado (es una máquina de escribir, en realidad) y que luego continúe con sus palabras. Encontrar un ritmo, dejarse llevar por el cuerpo que, claro que sí, sabe más... En fin, empecé hablando de las buenas compañías y... vean ustedes; ahora tengo algo que sentir. Dejo de tejer aclarando que mientras escribo esto también me siento en buena compañía. Un abrazo.

Friday, January 06, 2006

Puntada inicial

Sí, un nuevo año. Según todos los pronósticos, este 2006 pinta bien, muy bien. Año de cambio de piel, de giros radicales, de reencuentros con lo esencial; sé que a todos nos sonreirán los dioses generosos...
Es tiempo de descubrir nuevos ritmos y abandonarse en danzas desconocidas, en bailes que nos sorprendan de nosotros mismos. Tiempo de recuperar el cuerpo para perderlo una y otra vez. Para este nuevo periodo de mi vida quiero seguir dos motivos: movimiento y contacto. Voy a explorar esos dos territorios del cuerpo, de los sentidos y la emoción... Esta es un minipuntada. Feliz 2006... Abrazos para todos.

Friday, December 23, 2005

Puntada triste


No se trata de un rechazo endémico de la Navidad, ni de una posición radical contra los sistemas de mercado exacerbados por estos días. No, es solo tristeza. Supongo que el gasto de energía de los últimos meses superó todas mis reservas y por eso no logro contrarrestar efectivamente este embate; supongo que los picos eufóricos donde también he estado en días recientes tienen su contrapartida de simas melancólicas. En fin, es muy probable que ahora que mi vida ha llegado a un borde de acantilado y ya no tengo ganas de devolverme o de quedarme a vivir allí, ahora que me veo llamada a saltar al océano, esté practicando a saborear el agua salada... Esta es pues una puntada poco festiva, una forma de llanto sin lágrimas. Este es un fragmento de un cuento que escribí hace unos años, premonición literaria; porque todo lo sabemos antes de saberlo:
"Laura pronunció estas últimas palabras mientras que unas lágrimas espesas como miel se escurrían suavemente por su rostro. Eran las primeras de las tantas que le faltaban por llorar. Ahora sabía que lloraba por ella, por una parte de ella que se había muerto sin que nadie lo notara. Le dolía sentir que a veces el amor no es suficiente; se acaba la confianza y no el amor, ella misma lo había dicho, y con ella se muere un poco la inocencia. Ya no creía en el amor eterno, en el antes tan soñado "hasta que la muerte los separe", y mucho menos en el "y vivieron por siempre felices" que se supone sigue a la palabra FIN en los cuentos de hadas y en las viejas películas gringas. Ante Laura desfilan ahora los créditos de su más reciente producción, los observa desteñidos por el llanto y trata de ubicar su nombre, en la interminable lista de actores, estilistas, productores, encargados de vestuario...
Laura navegó y naufragó, le esperan otras navegaciones y uno que otro naufragio; por el momento busca llegar a puerto seguro en la odisea emprendida por el mundo peligroso de sus afectos, y encontrar en la isla de sus destinos una nueva forma de fe. Está nuevamente navegando a la deriva, pero los despojos que flotan a su alrededor son los suyos. Algo ha ganado, ya no teme ahogarse en océanos extraños, sabe que sólo podrán consumirla los mares escondidos de tristeza. Ya no teme llorar y las lágrimas han comenzado a limpiar los opacos cristales de su alma. La vida surgirá después, más nítida quizás, del otro lado de sus ojos, y podrá sentarse, como en una sala de cine, a contemplar las imágenes de estos últimos meses cual si fuera una más de los invitados al duelo." (Invitados al duelo, de Navegaciones y naufragios)

Tuesday, November 29, 2005

Puntada sobre los nuevos personajes

Una alumna me pidió que escribiera algo sobre el erotismo en el cine y la literatura del Siglo XX, fácil, claro, y me dio dos cuartillas... aquí va el resultado de semejante apriete:

EL EROTISMO EN LA LITERATURA Y EL CINE CONTEMPORÁNEOS
Alcanzamos a aburrirnos de los finales felices que parecían obligatorios en el cine y en la literatura; sin embargo, ahora los echamos de menos. Salvo de las comedias románticas, de las telenovelas y de las novelas gringas tipo best seller, las relaciones amorosas han sido desterradas; incluso las consideramos una cursilería, aunque en el fondo sigamos anhelando el beso final como augurio de que viviremos algo semejante. Actualmente leemos y vemos mucho sexo, angustiosas búsquedas de pareja, recurrentes fracasos y, claro, toneladas de frustración: es decir, soledad. La relación de pareja parece una utopía, un invento de generaciones anteriores que no tiene posibilidad de ser en estos días, y del erotismo… Bueno, creo que tampoco abunda, aunque veamos mucha carne en las pantallas, no es frecuente lo verdaderamente erótico; la pornografía se ha tomado la casa. Vamos por partes.
Desde finales del Siglo XIX, el arte se propuso la recuperación del cuerpo, de los sentidos. Encontramos personajes que sufrían porque estaban desgarrados; la sociedad mutilaba a los hombres, condenándolos a ser racionales y morales. La sensibilidad física y el deseo debían contenerse, reprimirse; cuando se les daba rienda suelta acaecía la tragedia. Esta reivindicación de lo corporal se fue dando paulatinamente. A partir de los años 60, las sensaciones han sido las protagonistas. El cuerpo se convirtió en un territorio de exploración que se recorría a bordo de múltiples naves: desde las sustancias alucinógenas hasta los cuerpos ajenos. El cuerpo del otro dejó de ser destino para ser medio, pretexto de experimentación personal. La pregunta pasó de ser "¿Hasta dónde soy capaz de llegar en mi viaje hacia el otro?" a "¿Hasta dónde soy capaz de llegar en mí mismo y mis sensaciones?": el comienzo del aislamiento sensorial y emocional, de la supremacía del cuerpo.
Luego vino el uso y el abuso del cuerpo como estrategia de mercadeo: si no se veían o se leían cuerpos desnudos el relato no resultaba muy comercial. Las escenas eróticas se valorizaron, así como las persecuciones y las mentes criminales. Dejamos de hablar de personajes, de buenas actuaciones para hablar de "símbolos sexuales" y, en la literatura, de "autores polémicos". Polémicos porque convirtieron su vida sexual en tema público, quizás en la misma proporción en que sus obras carecían de tema… En pocos años, pasamos de considerar un escándalo la revelación de la homosexualidad de una figura pública a pensar que resulta incluso vergonzoso no haber tenido "experiencias" homosexuales, grupales, alucinógenas o todas las anteriores a la vez. Y este afán de experimentación unido al culto del cuerpo joven y bello (desde ciertas concepciones bastante restrictivas) ha generado un nuevo tipo de personaje cinematográfico y literario: el solitario depresivo y neurótico. Aún en medio de las multitudes y teniendo a su alcance los más sofisticados medios de comunicación, incluso relacionándose sexualmente de numerosas y variadas formas, estos personajes se descubren incapaces de establecer relaciones verdaderas, ni siquiera con ellos mismos. Obligados a permanecer en el exterior, en la superficie, en las apariencias, actúan de manera aparentemente libre, pero están sometidos por reglas y poderes económicos que los usan y los sobrepasan. No saben permanecer dentro de ellos mismos, lo que hace de los cuerpos cascarones vacíos. De ahí que al relacionarse sexualmente con otros cuerpos, el contacto no sobrepase la capa de piel; incluso para experimentar sensaciones físicas significativas requieren estimulantes de naturaleza múltiple, porque el estimulante natural es la imaginación, pero los cuerpos sin alma no imaginan. Lo que nos diferencia de otros animales no es el lenguaje (muchas especies se comunican), sino la imaginación. La imaginación convierte el sexo en erotismo y el erotismo en amor. Nuestros personajes contemporáneos se sienten solos y buscan, sin éxito, la compañía fuera de sí mismos; cambian periódicamente de sucedáneos de presencia real. Pero sin mirarse, sin imaginarse, no conseguirán sentir aquello que tanto anhelan y que tanto temen: el erotismo y el amor. Los cuerpos han remplazado a las personas, pero un cuerpo no es un personaje interesante, se agota con tanta facilidad como se agotan las relaciones fundadas en él.
Como colofón que no tuvo lugar en el texto original, creo que el arte verdadero siempre nos alerta sobre estas mutilaciones; no todas las películas ni todos los libros son obras de arte, en las verdaderas obras, la existencia de este tipo de personajes actúa como espejo-alarma, nos llevan inevitablemente a pensar en nosotros mismos.... Un abrazo conmovido por esos comentarios... Hasta la próxima puntada.

Sunday, November 13, 2005

Puntada sobre los desequilibrios necesarios

Domingo, ya casi medio día, cielo bajo y gris... Qué grata sensación: estar en casa, sin mayores proyectos para el día, en piyama, tomando café caliente, escribiendo o leyendo (a propósito, estoy releyendo "En diciembre llegaban las brisas", de Marvel Moreno, que acaba de publicar Norma: muy, muy recomendable), asistiendo sin afán al paso de las horas. Esto es lo que considero un "desequilibrio", algo así como la fiesta, el carnaval, el viaje psicotrópico, el delirio alcohólico, el éxtasis físico... ¿Qué tienen en común un domingo como este y los otros estados de desequilibrio, aparentemente más intensos? Que se rompen los moldes, por un tiempo, nos olvidamos de las expresiones "tener que" o "deber"; son estados en los que flotamos en la sustancia pegagosa de la indeterminación, a la deriva, sin vientos ni brújulas, simplemente ahí, entonces... Y !cuán necesarios son estos desequilibrios!, paradójicamente los necesitamos para mantener el equilibrio mental, espiritual y físico... Algunos más intensos, otros serenos, unos excesivos y, quizás, algunos "justicos": los desequilibrios son los que nos permiten mantenernos sobre la cuerda floja, porque en ellos probamos las redes que nos salvan de estrellarnos contra el mundo. Durante los periodos de desequilibrio, nos pueden cambiar la mirada y el juicio, se nos puede revelar el otro lado (o los otros lados) de las cosas y de eso que consideramos la realidad. El desequilibrio "consciente" es el asombro, y el asombro es el principio de la comprensión.
Aquí va un poema de Roberto Juarroz:
8
Las palabras no son talismanes
pero cualquier cosa puede
transmutarse en poesía
si la toca la palabra indicada.
No es asunto de magia ni de alquimia.
Se trata de pensar de otro modo las cosas,
palparlas de otro modo,
abandonar las palabras que las usan
y acudir a las palabras que las cantan,
las palabras que las levantan en el viento
como clavos ardiendo en el asombro.
Estacas convertidas en estrellas,
zapatos para calzar crucifixiones,
cegueras abiertas en la espalda del día,
visiones reservadas para volver a despertar,
ternuras que se postergan para salvar el amor.
Se trata solamente de crear otra voz:
la voz ausente dentro de las cosas.
Espero que estas palabras se queden navegando por ahí, a la deriva, desequilibrando un poquito el orden de los días... Un abrazo, hasta la próxima puntada.

Saturday, November 05, 2005

Puntada sobre sentirse desbordada

Hace tanto no escribo que siento que estas palabras iniciales serán como pedalazos torpes de quien le ha quitado las rueditas de apoyo a su biscicleta por primera vez. En enero de este año, un amigo medio brujo me dijo que las estrellas favorecerían los cambios, la experimentación, mi apertura a probar mis talentos en nuevos territorios y a descubrir habilidades que no sospechaba tener; en enero, sí, y me advirtió que nueve meses después, es decir, desde septiembre y octubre, esta influencia estelar para la transformación iba a ser más fuerte. Yo imaginé un par de posibilidades, planeé un viaje, acepté variaciones laborales (digo "variaciones" porque las conferencias y los talleres intensivos son clases en otro formato), me corté el pelo, regalé la ropa que ya no me ponía, cambiamos el piso del apartamento... Pero nunca imaginé que la transformación fuera tan fuerte y tan repentina; voy a caer en un lugar común, pero la cosa sí fue kafkiana. Todas mis rutinas se alteraron, mi ciudad ahora es otra, los encuentros tienen diversos caracteres... y claro, ha pasado un mes y aún no me siento ubicada. El jueves, por primera vez, llegué a mi casa (Camilo está de viaje, así que sólo Lupe y su mirada enternecedora fueron mi eco), me serví un vaso de vino y, con nitidez, me sentí desbordada. La palabra me gusta, porque además de referirse a esa sensación de que todo es más grande que yo, que no soy capaz de contener y manejar nada... habla de cómo el hilo va siendo arrancado, halado, y vuelve a reposar crespo y enredado en una canasta; un poco así, como si a mi tejido se le hubiera "ido un punto", como si se hubiera abierto una grieta mínima y por ella se estuviera escapando la noción que tengo de quien soy... No me asusta redefinirme, sólo que siento que no hay equilibrio entre la identidad que se está fugando a chorros y la nueva identidad que se supone debería estarse tejiendo. Creo que apenas tengo los ovillos, pero ni idea de qué hacer con ellos. Así que el jueves, desbordada, lloré; ese llanto que no tiene afanes ni pretende nada, ese llanto que es sólo una válvula de escape, porque era necesario, supongo, dejar salir un poco de lo que tengo dentro, para volver a tener niveles de saturación comprensibles, manejables. Quizás no haber escrito en tanto tiempo (mi válvula confiable), me haya llevado a esta saturación; quizás es sólo normal, como todos me dicen; quizás la noche del jueves, con la Catedral iluminada y un cielo de intenso azul de fondo, fue simplemente propicia para sentir el impacto estelar en mi vida... No sé, aún me siento desbordada, ya pasó el pánico inicial porque entendí que no me voy a hundir, que no voy a naufragar; espero que el tiempo haga su tarea. Dejo de tejer, y prometo no dejar por tanto tiempo abandonadas las agujas. Un abrazo para todos.

Wednesday, September 21, 2005

Puntadas sobre las inmensas pequeñas cosas

El fin de semana, estuve en Pereira dirigiendo un taller sobre escritura audiovisual (hay objeciones frente al hecho de poner juntas estas dos palabras, se respetan). Pero no voy a hablar sobre eso, sino sobre algo que sentí con nitidez y alegría durante esos tres días. El viernes me despertó el canto de los pájaros, para mí, que peleo cada mañana con lo que parezco condenada a escuchar proveniente de la radio y su exhibición de egos, para mí, digo, despertarme a la seis de la mañana por un prodigioso escándalo de cantos de pájaros fue milagroso y reconfortante. Al salir de la habitación, me encuentro con el olor del café recién hecho, Ligia (una mujer maravillosa que abrió las puertas de su casa para mí) estaba dando de comer al gato Tito y al perro Don, acababa de recoger naranjas de su árbol y me recibió con una sonrisa luminosa. Desde la ventana del comedor, se veía el paisaje cafetero -las colinas verde oscuro, el desorden de platanales, las pequeñas casas campesinas, un cielo que estaba cambiando los rosados por los azules- y frente a mí, sobre la mesa, había fruta, jugo, café, arepas, queso, miel y mantequilla. No sé cómo decirlo, quizás basta simplemente decir que estaba feliz, que me sentía tibiecita por dentro. Y el resto del fin de semana estuvo lleno de momentos como este, instantes en los que sentí la generosidad del universo, la alegría, la sencillez y la fluidez con las que la vida puede vivirse. Llegué a Bogotá y, aún en medio de los múltiples compromisos, he tratado de recordar esto; sí, claro, a veces es inevitable maldecir un poco. Pero siento que vale la pena evocar estos momentos para impregnar de su riqueza esos otros que parecen tan agobiantes y estrechos. Un abrazo para todos.
PD: Si alguno de ustedes alcanzó a inquietarse por los acontecimientos que pudieron suscitar la puntada anterior, no se preocupe; varios eventos confluyeron y dieron lugar a esa desordenada reflexión. No fui protagonista de todos ellos, aunque me han afectado (han movido mis afectos) y me han permitido verme...

Tuesday, September 06, 2005

Puntada sobre los puntos de giro

Hace un mes que no doy puntada, quizás porque han pasado cosas que me embolataron el dedal... La vida propia o las vidas de quienes amamos transcurren de manera previsible hasta que algo altera irremediablemente esa regularidad y la hace tomar un destino inesperado: eso es un punto de giro, narrativamente hablando. Pues bien, es inevitable quedarse perplejo ante estos hechos, es inevitable mirar la propia vida y "tomar nota", es inevitable el temblor de miedo y de emoción ante lo desconocido que ya no está a la vuelta de la esquina, sino allí, ante nosotros. Y cuando estamos en esa situación nos quedamos sin palabras, yo me quedo sin palabras e intento conjurar el desconcierto cumpliendo con cientos de actividades, vueltas y compromisos que me ayudan a no pensar tanto, que ocultan mi fragilidad ante lo incontrolable. Porque sí, yo soy de esas personas que necesitan organizar el cronograma, que apuntan todo en la agenda, que hacen lista de mercado, que programan las fechas de pagos de los recibos y se inventan estrategias para no olvidar los cumpleaños ni los aniversarios... Los presupuestos y los balances me dan tranquilidad, la anticipación y la previsión me hacen sentir segura... No, no soy tan neurótica ni tan controladora como podría pensarse a partir de estas frases confesionales, pero creo que, como todos, necesito tácticas para no sucumbir al caos. Claro, me gusta sucumbir al caos de vez en cuando, me seduce perder la identidad y el control a ratos, en celebraciones dionisíacas y en trances estéticos, me gusta abandonarme y lo necesito, sí. Pero ese tipo de "descontroles", de "desórdenes", entran en el plan, son las anomalías previstas de la matriz... Las otras, las que de verdad se toman la casa y nos desinstalan, nos desalojan hasta hacernos botar al suelo las agujas y arrojar las llaves, esas son las que trato de comprender con las palabras y aplacar con las actividades... Sin mucho éxito, como he comprobado recientemente. En fin, puntada enredada esta, pero ni modo. Un abrazo para todos.

Thursday, August 04, 2005

Puntada sobre las experiencias religiosas

Estaba en medio de mi clase, hablando sobre el mito y el lenguaje simbólico, cuando comprendí algo que sabía (aclaro que, para mí, saber no es lo mismo que comprender, yo sé muchas cosas, pero son pocas las que he comprendido. Lo esencial no pertenece al ámbito del conocimiento, sino al de la comprensión). No lo voy a explicar aquí, no tiene sentido intentar convertirlo en palabras, pero tiene que ver con las experiencias religiosas (el término religión viene de religatio, que significa "volver a unir; re-unir"), con esos momentos maravillosos de nuestra vida cuando superamos los límites de nuestro yo y entramos en verdadero contacto con lo otro (el otro, lo otro próximo, lo Otro trascendente). Esos instantes no son muchos, pero sí varios, afortunadamente, y son fundamentales, en el sentido de que son razón y base de la vida misma. Les decía que estaba en clase, hablándo a mis alumnos -con quienes sentí una conexión especial, eso no pasa muchas veces, pero a veces sí y es maravilloso- y empecé a recordar la Navidad de 1996... Yo estaba en París, era mi primer viaje a Europa, costeado por mí, y en la noche del 24 estaba en la iglesia de Notre Dame, en la Misa de Gallo, sentada en la primera banca, escuchando absorta la misa cantada en latín, los coros, la voces de cientos de personas allí reunidas, y mi alma empezó a sentirse rebosada, desbordada y comencé a sentir las lágrimas que rodaban lentas, temerosas de romper con su presencia la sacralidad de aquel instante. Y al salir, nevaba y todas las campanas de París doblaban al tiempo para celebrar el nacimiento de Jesús, yo estaba parada en el puente sobre el Sena, mirando la corriente del río, escuchando el tañido... Entonces sentí que no estaba sola y que no lo estaría nunca... Y quería contarles esta, una de mis más significativas experiencias religiosas. Dejo las agujas. Un abrazo.

Wednesday, July 27, 2005

Puntada sobre las desconexiones

Dediqué el domingo pasado a revisar los programas de mis cursos, a decidir cambios (teniendo en cuenta lo que funcionó o no el semestre anterior), a elegir las lecturas y a pensar qué sentido tenían y qué podríamos hacer a partir de ellas... En esas estaba cuando tuve una sensación muy plancentera: "Estoy pensando", me dije con cierta sorpresa, y me sentí feliz, aunque también comprendí que llevaba más o menos un mes dedicada a muchas actividades que no requerían demasiado esfuerzo mental: comprendí a qué se debía mi agotamiento y un cierto mal genio que me venía atormentando la semana anterior. Un periodo dedicado a "las cosas de este mundo" (por llamarlas de algún modo), sin tener tiempo ni energía física para leer una buena novela o ir a cine: eso es lo que llamo desconexión. Esto no tiene nada que ver con una postura de intelectual, en realidad suelo moverme en la tierra y en las nubes simultáneamente porque así soy y ya, no se trata de un propósito o algo por el estilo. Sé que hay quienes se radican permanentemente en uno de los dos lados, yo no puedo, soy Sagitario con ascendente Tauro, así que no puedo evitar ser un poco de aquí y un poco de allá. Pero cuando el equilibrio se rompe, cuando me desconecto, me empiezo a sentir mal, muy mal... El lunes comenzaró el semestre, conocí a mis alumnos (creo que aún navegaba en un líquido maluco, porque darse cuenta de una situación es sólo el inicio de la solución...), he estado leyendo y preparando las clases y un par de conferencias... me estoy conectando, y empiezo a sentirme bien, muy bien. En fin, esta puntada llega a su fin. Un abrazo.

Wednesday, July 20, 2005

Puntada sobre la independencia

Hace falta celebrar nuestros gritos de independencia y, también, aunque suene paradójico, nuestras elecciones conscientes de dependencia. Me explico: Hoy es 20 de julio, fiesta nacional que conmemora un intento frustrado de independencia -pero intento al fin- que se produjo hace 195 años... Nueve años después, el 7 de agosto de 1819, una batalla selló un proceso arduo de liberación... Sí, conocemos la historia. Y me parece bien celebrar la independencia. En la vida personal, hay muchos 20 de julio, es decir, muchos intentos frustrados de conseguir la independencia total, sin embargo, que haya deseos de conseguirla es digno de celebración. Mi primer florero roto estalló en pedazos cuando tenía 12 años. Era domingo... Cerca de las 6:00 de la tarde, mi mamá me dijo que me pusiera la chaqueta porque nos íbamos a misa; yo estaba viendo "Los Hart investigadores" -serie que me encantaba- y dije que no quería ir, ella insistió, mi hermano me hizo cara de "ve, por favor, para evitar problemas" (en mi familia existe una política de negación recurrente que consiste en creer que aguantarse las cosas es equivalente a evitar problemas...), así que me puse la chaqueta y me fui a la dichosa misa. Me quedé en la parte trasera de la iglesia y apenas el cura comenzó los avisos parroquiales, salí corriendo hacia el apartamento para alcanzar a ver el final del programa. Una media hora después llegó mi mamá. Estaba furiosa porque no le dije que me iba para la casa y ella se había quedado buscándome desesperada, estaba histérica y me dio una cachetada (la única de nuestras vidas). Me la quedé mirando a los ojos y le dije con voz pausada: "No vuelvo a misa, de acuerdo, no me gusta." Ella asintió. El florero se había hecho trizas, habíamos armado el revuelo y un gesto muy importante de independencia se había producido. Creo que esos momentos son dignos de celebrarse, son pequeñas conquistas que mantienen vivo nuestro deseo intenso de vivir nuestras vidas de acuerdo con nuestros parámetros (claro, los buscamos y los modificamos siempre, pero son nuestras búsquedas y nuestros cambios, así que no importa que no tengamos certezas, estamos buscando...). Luego vinieron otros floreros rotos y creo que se siguen rompiendo de tanto en tanto porque los padres son como los chapetones, no renuncian a su deseo de mantener el poder, porque sí, porque ellos son los padres..., y nosotros somos como el ejército rebelde, tercos e idealistas, dispuestos a subir descalzos a los páramos si hace falta. Ya no vivimos con ellos, ya luchamos nuestra batalla de Boyacá, sin embargo, es necesario recordarles y recordarnos de tanto en tanto que ya no somos su colonia (claro, de las luchas internas por librarnos de su poder dentro de nosotros... bueno, eso parece más complicado, como ahora con Estados Unidos, no están aquí, pero cómo pesan...). En fin, creo que debemos festejar nuestra independencia.
La peor consecuencia de una lucha tan larga y difícil por conseguir la independencia es que sentimos mucho miedo de depender, incluso cuando el aspecto de la dominación no hace parte de la relación y depender significa permitirse pedir apoyo y ayuda, y sentir que podemos contar con alguien. La palabra "dependencia" tiene connotaciones de enfermedad (los adictos son dependientes y las personas con parejas maltratadoras se conocen como dependientes); así que nos aterra pensar que somos dependientes. Pero el amor y las verdaderas relaciones amorosas tienen mucho que ver con una gratificante dependencia, un tipo de dependencia que significa, en realidad, confianza. !Qué difícil resulta! Creo que hombres y mujeres compartimos esta dificultad, nos cuesta mucho confiar en nuestra pareja porque estamos acostumbrados a pensar que pedir ayuda implica mostrar nuestra fragilidad, y sentimos que "toda fragilidad mostrada, podrá ser usada en nuestra contra". Lo sentimos porque quizás lo hemos vivido con algunas parejas, pero creo que tiene que ver con todas las relaciones personales que establecemos a lo largo de nuestra vida, en esta cultura donde ser duro y fuerte es lo ideal. Por eso, si nos permitimos ser dependientes de vez en cuando y nos atrevemos a confiar en quien amamos, es necesario celebrar. Porque permitirnos la dependencia gratificante es en sí mismo un gesto de independencia frente al discurso dominante de la fuerza, el control y la supremacía de quien "tiene la sartén por el mango". Vale la pena romper floreros por este lado, lo que ganamos en nuestro territorio personal es inimaginable. Dejo de tejer. Feliz día de la independencia y de la dependencia para todos.

Tuesday, July 12, 2005

Puntada sobre los cambios extremos

Anoche vi cómo una señora de Bucaramanga (que trabaja en un parqueadero de la zona centro de la ciudad) y un joven bogotano (que vive en Álamos) fueron transformados de manera radical por medio de cirugías plásticas y tratamientos físicos y estéticos. Asombroso, sí, cómo no. En dos meses, estos dos personajes se convirtieron en unas nuevas criaturas. Me alegró comprobar que los tratamientos dentales no se originaron en el desaseo (como sucede en el Extreme Makeover), sino en problemas normales, y me desagradó el tipo de narración melodramática que es el programa en sí. En fin, lo que me ha dejado pensando es el mecanismo mental que está tras estos programas; ahora ganarse la lotería consiste en inscribirse para participar en un show de estos (bien sea para ganar dinero luego de estar en una isla, para convertirse en estrella de televisión, para conseguir un trabajo en una empresa o para cambiar completamente la apariencia). Durante varios años, hemos sufrido los estragos que el narcotráfico y su filosofía del dinero fácil ha dejado en nuestras cabezas, tan ansiosas de ganancias instantáneas y enormes. En la universidad, por ejemplo, algunos de mis estudiantes consideran que leer un libro es un esfuerzo demasiado grande para obtener una nota, y si se leen el libro dan por sentado que merecen un 5.0, pues, porque sí, porque "profe, pero si me leí el libro". Ni hablar de los otros comportamientos que dentro y fuera de la academia surgen de esta concepción acerca del esfuerzo y del trabajo como algo indeseable. Quizás estoy hablando como una viejita... es probable. Sin embargo, creo que sólo hablo desde el placer indescriptible que me ha generado conseguir ciertas cosas desde mi esfuerzo (comprender algo luego de leer y releer un texto que me era esquivo; perder un par de kilos después de haber aprendido a comer bien; comprar las Obras Completas de Borges tras haber ahorrado durante meses; sentir que estoy enamorada de la misma persona después de compartir con ella siete años de mi vida...) . El placer de ganarle a la dificultad, la sensación de fuerza que se tiene cuando nos damos cuenta de que somos capaces de superar obstáculos, de vencer nuestras propias taras y enfrentar nuestros miedos, es algo que sólo puede experimentarse desde la conciencia de que el trabajo y el esfuerzo son necesarios, son el camino de iniciación, el verdadero premio. A nadie le cambia la vida de la noche a la mañana; ¿qué va hacer un roquero anónimo de Álamos con ropa de Ricardo Pava, cómo se va a sentir cuando se acueste con su esposa gorda? ¿qué va a sentir la señora de Bucaramanga cuando vuelva a su dieta habitual de pasta con arroz y ya no quepa en el vestido de Elvira Carrascal?... ¿van a volverse a inscribir en un programa para que otros hagan el cambio por ellos? Quizás. Porque detrás de este deseo de ganarse la lotería está el verdadero deseo: que otros hagan el esfuerzo por nosotros, que la felicidad nos caiga del cielo, nos llegue por correo y con manual de instrucciones.
Puesto que mi interés en la vida es el de comprender las extrañas relaciones humanas, me pregunto con un poco de dolor: ¿qué tipo de relaciones podemos construir desde este imaginario de la facilidad y el milagro?... Pensaré en ello y volveré a tejer. Un abrazo.

Friday, June 24, 2005

Puntada sobre los personajes secundarios

Los personajes secundarios se han puesto de moda. En vista de que los argumentos de cierto tipo de historias (telenovelas, por ejemplo) resultan idénticos a los anteriores y, por lo tanto, predecibles, los "creativos" comienzan a desplazar los protagonismos y le dan más fuerza a los personajes secundarios, a sus historias no tan típicas, a sus caracterizaciones que, aunque caen con demasiada facilidad en la caricatura, dejan una huella más profunda en la mente de los "consumidores". Sí, pero estos personajes secundarios no son los que me interesan. Los que me interesan son los personajes secundarios de esta vida nuestra de cada día para la que tratamos de encontrar hilos conductores, temas y motivos, un Autor, claro, y relaciones intertextuales. Y me interesan porque a veces tengo la sensación de que me están robando el protagonismo, y eso que mi historia no me parece tan típica ni tan predecible. Me refiero, por ejemplo, a mis padres con sus dramas interminables, con su presencia exigente y sorda, con su manía de ignorar el guion de mi existencia y meterse con toda la gana de joderse la historia: son personajes secundarios que no se resignan a serlo, que trajeron hijos al mundo para tener un público, no para darles luego el mayor número de escenas. Las celebraciones del tipo día de la madre o del padre son su oportunidad para recuperar el primer plano, el centro del escenario, y lo hacen, claro que sí, y de qué manera. Desde hace ya unos años, desde que comprendí que no sólo era personaje y actriz, sino guionista y directora de mi vida, los veo de vez en cuando intentando meterse y puedo reírme, puedo reíme ahora, claro, porque antes me consumía la rabia y el dolor, pero ahora me río porque he diseñado "mecanismos" de respuesta y he desarrollado grandiosos medios de edición; sin embargo, veo a mi hermano, mi coestrella durante años, y me duele el alma porque él no ha logrado quitarles los hilos de su historia, porque se le pierden los temas y confunde los motivos, porque olvida sus parlamentos y se queda, literalmente, paralizado cuando el telón ya bajó, cuando de los aplausos no queda ni el eco. Quizás vivir consiste en conseguir ser Clint Eastwood, sí, pasar de actor de comerciales y programas de bajo presupuesto a estrella de un tipo de película, a director y actor de obras de arte... En las buenas películas, los personajes secundarios son los indispensables y están allí para soportar la historia central, no los hay gratuitos y mucho menos robashows. En fin, nadie puede decirle a nadie como vivir, y aunque me duele lo que le sucede a mi hermano, sé que sólo él puede, si algún día se decide a hacerlo, recuperar el hilo de su historia. Un abrazo para todos.

Wednesday, June 15, 2005

Puntada sobre la generosidad

Cuando hablamos de generosidad, generalmente pensamos en el dinero, en que ser generoso implica dar, donar, regalar parte de nuestros bienes materiales a otros, a los menos favorecidos (esta es una expresión de cajón, un eufemismo para referirnos a los pobres). Y es cierto, pero es sólo un aspecto de la generosidad. En el lugar donde trabajo, se habla mucho de "compromiso social", y en ese "social" sólo se incluyen los pobres, perdón, los menos favorecidos. Creo yo que ser generoso con lo material es más fácil que serlo con lo intangible, con esos otros bienes que nos con-forman. El DRAE define al mezquino como "quien escatima excesivamente en el gasto. /Falto de nobleza de espíritu. /Pequeño, diminuto." En los últimos meses, me he dado cuenta de que ese pequeño mundo de la academia (en el que me he movido durante ya muchos años) es un mundo mezquino, tanto con lo material como con lo inmaterial. La falta de generosidad con el dinero y los bienes no me sorprende, es resultado de la prioridad colectiva de tener más y más, la regla parece simple: para tener más, es necesario escatimar excesivamente en los gastos (aunque sospecho de esta regla elemental, creo que aquí también funciona como en matemáticas: más por más da más). Sin embargo, es doloroso comprobar la mezquindad cuando se trata del conocimiento, de la alegría, del apoyo, de la celebración o la condolencia. Cuando hablamos de bienes inmanteriales la regla para tener más es contraria a la que aplica para los materiales: cuanto más se da, más se recibe. Así funciona con el amor, con la amistad, con la risa, con la ternura... dar más es recibir más. Y lo que puedo comprobar en mi entorno, en ese chiquito, es que las personas tienen muy poco amor, muy poca alegría, escasa sabiduría... porque son poco generosos con ellas, porque no las brindan en abundancia...
Digo que me he dado cuenta recientemente de esta falta de generosidad, porque he tenido contacto con otras personas, de mundos más amplios, que son todo lo contrario. He comprobado que la generosidad sí existe y esto me llena de alegría. La palabra generosidad viene del griego genos que significa generar (este dato me lo ha brindado un amigo generoso), en ese sentido la generosidad es el principio creativo por excelencia, es el comienzo de la abundancia. Es magnífico comprobar que la generosidad existe, que está ligada a la amistad y a las personas de espíritu rico. Dejo los hilos a un lado, por ahora, con un inmenso abrazo de agradecimiento a la vida que ha sido generosa, muy generosa conmigo.

Thursday, June 09, 2005

Puntada sobre la autogestación

En la novela de Ricardo Silva, Relato de Navidad en la Gran Vía, encontramos la confesión de un personaje genial que consiguió descubrir esa "voz necesaria para nacer por obra y gracia de uno mismo"(no voy a tejer sobre la novela, pero la recomiendo muchísimo). Es sobre ese prodigioso acto de autogestación por medio del relato de lo que deseo hablar. Supongo que no le pasa a todo el mundo, pero yo sólo logro tener certeza de la realidad de ciertos acontecimientos una vez los convierto en palabras y se los cuento a alguien (no necesariamente por medio de la ficción, el chisme y la conversación de antes de dormir son magníficas oportunidades de narrar). Y claro, sólo cuando reflexiono sobre lo que me sucede, sobre mis emociones y sentimientos, sobre lo leído, lo visto, lo escuchado, lo tocado (olido y gustado), por medio de imágenes verbales que consigno en mi diario o en este blog, voy adquiriendo conciencia de quién es este sujeto cambiante que ha vivido todo aquello. Escribir es la mejor manera de pensar, creo que lo dijo Bioy Casares, cierto; aunque conversar puede ser un buen preámbulo de la organización del pensamiento por escrito. A mí me encanta asistir a los procesos de autogestación y autoalumbramiento por medio de la palabra (también, por supuesto, he visto magníficos alumbramientos pictóricos, cinematográficos, teatrales, "dancísticos", etc.). Por eso me gusta leer (creo yo que todo buen relato es una confesión, es decir, una expresión de la autoconfiguración) y, como no, escribir. Es una necesidad; no me explico cómo hacen quienes no escriben para verse, para des-cubrirse, para darse cuenta de sus metamorfósis, de sus muertes y sus nacimientos... Por eso me gusta conversar con mis alumnos, en el salón de clase y fuera de él, sobre cualquier cosa (creo que muchos de mis temas de clase son sólo pretextos para pensar en grupo acerca de la vida), me gusta que me cuenten sus experiencias y sus percepciones (es verdad que somos un compuesto complejo de lo vivido por nosotros mismos y por los otros), me gusta que leamos juntos porque me fascina ver cómo reaccionan ante los relatos ajenos (escuchar una historia en grupo es una experiencia inquietante: pensemos en unas sillas acondicionadas para el "público" en una sala de partos o en la habitación de ejecuciones de una cárcel -hay relatos que son la muerte de algo del autor: la inocencia, la fe, el amor, el miedo...-). En fin, vale la pena consumirse en el fuego lúcido de las palabras para poder reconstuirse a partir de las cenizas. No hay nada peor que andar muerto por ahí sin darse cuenta, y la única forma de ser conscientes de nuestros falleciemientos parciales es ponerlos ante nuestros ojos por medio de palabras (no es fácil, ni modos, pero ¿es fácil vivir sin hacerlo?). Un abrazo para todos.