Hola a todos, como pueden darse cuenta no soy muy hábil para esto de pegar tablas de excel en el blog. Sigan la línea de notas frente a su nombre, encontrarán: Primera nota, 30%, Segunda nota, 30%, Final, 40% y Definitiva. Es que se corrió en algunos y no sé cómo arreglarlo.
Bueno, me despido y les envío por este medio un abrazo grande, muchas gracias por este semestre; como siempre, he aprendido mucho. Voy a dejar los trabajos finales con el profesor Eduardo Gutiérrez, en el Departamento de Comunicación. Espero que nos veamos por ahí el próximo año; ya saben que cuentan conmigo... aquí tienen un punto de contacto.
Correa Nicolás 5 1,5 4,7 1,41 5 2 4,9
Del Castillo Lina 5 1,5 5 1,5 5 2 5,0
Forero Carlos 4 1,2 4 1,2 3,5 1,4 3,8
Gómez Sandra 4,5 1,35 3,5 1,05 4,5 1,8 4,2
González Claudia 3,5 1,05 4,5 1,35 4,5 1,8 4,2
Heilbut Silvia 5 1,5 4,5 1,35 5 2 4,9
Lurduy Nathaly 4,5 1,35 4 1,2 5 2 4,6
Martínez Ailín 5 1,5 5 1,5 5 2 5,0
Méndez Mónica 4,5 1,35 4 1,2 5 2 4,6
Naranjo Sergio 4,5 1,35 3,5 1,05 3,5 1,4 3,8
Osorio Santiago 4 1,2 4,3 1,29 4,5 1,8 4,3
Páez Yudy 4,5 1,35 4 1,2 5 2 4,6
Peláez Tatiana 5 1,5 5 1,5 5 2 5,0
Peláez María Fernanda 5 1,5 4 1,2 4 1,6 4,3
Ruiz Diana 5 1,5 4,7 1,41 5 2 4,9
Vargas Miguel 5 1,5 5 1,5 5 2 5,0
Tejiendo, puntada a puntada, creo puentes para restablecer el contacto entre los infinitos mundos...
Monday, November 06, 2006
Wednesday, November 01, 2006
Puntada sobre los disfraces
Anoche llegaron a mi puerta superhéroes, brujas, hadas, payasos y hasta un perro hawaiano; la semana pasada yo fui la Mujer Maravilla y estuve de fiesta con Centella... Es divertido ser otro por un rato; imaginar que se poseen súper poderes y actuar desde la seguridad de la identidad encubierta. Disfrazarse tiene varios encantos; claro, nos devuelve a la infancia, cuando nos disfrazábamos todo el tiempo, cuando jugar significaba asumir personalidades y roles que encerraban la realización de nuestras fantasías. Hasta quinto de primaria, por ejemplo, yo jugaba a ser "Kelly", la de los Ángeles de Charlie, veía los capítulos y los grababa, luego me aprendía los parlamentos y, en los recreos, con mi amiga Jeanneth Munar -Kris-, "recreábamos" las aventuras de estas investigadoras privadas (había dos niños enamorados de nosotras, que nos perseguían durante los recreos, sin saberlo, siempre fueron los malos...). En el barrio -en la cuadra-, yo fui Perfumista durante muchas tardes; me ponía una bata blanca y hacía menjurges con flores y hojas que revolvía con alcohol y me aplicaba... También fui doctora -mis muñecas de trapo fueron mis pacientes-, vaquera, india, cantante... Sí, me gusta este poder evocador que tiene el disfraz, ahora. Otro encanto consiste en descansar de uno mismo, en jugar en público sin temor al ridículo; un mes al año tenemos licencia para andar por ahí, en las noches -claro, la noche-, en pantalón corto, en trusa, con el pelo pintado de colores... y eso es maravilloso. Algo que me sorprendío el sábado, fue ver a muchas "jovencitas" encarnando fantasías sexuales (enfermeras, colegialas, policías, hasta caperucitas, todas muy atrevidas) y caminando sin repararo por la calle, ¿qué pensaríamos de ellas en otro contexto? ¿Cuáles son los juegos que quieren jugar? En fin, ha sido un octubre divertido, ya estoy pensando en el próximo. Los dejo, con un abrazo "maravilloso".
Thursday, October 19, 2006
Puntada sobre la crítica
Hace ya muchos años, los hombres enloquecían por leer libros, su locura los llevaba a expresar la inconformidad con su mundo porque era distinto del que se narraba en las páginas. Porque ese, el literario, era un mundo coherente, regido por principios justos y generosos, y los locos querían trasladar ese modo de vida a su realidad… Entonces eran pocos los libros y pocos los locos de ese tipo. Hoy en día, son muchos los libros y muchos los locos, sí, pero de otro tipo. Yo diría que hoy enloquecemos por no leer libros, nuestra locura consiste en no sentirnos inconformes con este mundo de todos los días, en sentirnos incluso tan satisfechos que deseamos que nuestro modo de vida se traslade y se exprese en los libros… Se supone que los lectores quieren ver su realidad en lo que leen (no a través de lo que leen, que sería distinto), como si se tratara de realities verbales.
Libros para la satisfacción, para el entretenimiento… Libros para fomentar nuestra locura, libros tan cómodos y tan fáciles para que tengamos la sensación de que sí leemos, aún sin leer. Porque leer es mucho más, no es tan fácil ni mucho menos cómodo, no nos entretiene ni nos deja satisfechos. Leer de verdad es una acción, mientras que la comodidad y la satisfacción inmovilizan, aturden. Leer es un trabajo, como dijo Zuleta, un trabajo que produce felicidad, una actividad cuya práctica constituye su recompensa; la felicidad del lector radica en leer, cuanto más exigente y retador sea el texto, tanto mayor será la felicidad. Sin embargo, la lectura parece desprestigiada (como actividad, no como tema). Ser un lector, ser un crítico es, en el imaginario general, menos prestigioso que ser escritor (en realidad, lo mejor no es escribir, sino publicar; incluso diría que se trata de publicar no para ser leído, sino para ser visto). Probablemente de esta confusión de conceptos o de estas nuevas maneras de comprender el libro, la lectura y la escritura han surgido algunos de los problemas que aquejan a la crítica y a la literatura. Sabemos que muchos de los que escriben –libros y críticas en medios masivos– no leen, y que muchos de los que en verdad leen no escriben ni son publicados. No es un problema exclusivo de la literatura, las otras artes lo padecen incluso con mayor gravedad. Este parece ser un tiempo en el que los protagonistas son los autores, no sus obras (lo que explicaría que sean ellos los criticados, no sus libros).
Creo, en todo caso, que sigue habiendo verdaderos libros y verdaderos lectores, creo que siguen encontrándose y hallando la manera de mantenerse vivos, de darse a conocer. Creo que hay entre nosotros locos como los de antaño; nunca han sido muchos, nunca lo serán, pero no necesitan serlo. En la popularidad no reside el motivo de su felicidad, para estos locos lectores la dicha vive en medio de las páginas, de donde salen a hacer lo posible para que el mundo sea digno de ser narrado.
Libros para la satisfacción, para el entretenimiento… Libros para fomentar nuestra locura, libros tan cómodos y tan fáciles para que tengamos la sensación de que sí leemos, aún sin leer. Porque leer es mucho más, no es tan fácil ni mucho menos cómodo, no nos entretiene ni nos deja satisfechos. Leer de verdad es una acción, mientras que la comodidad y la satisfacción inmovilizan, aturden. Leer es un trabajo, como dijo Zuleta, un trabajo que produce felicidad, una actividad cuya práctica constituye su recompensa; la felicidad del lector radica en leer, cuanto más exigente y retador sea el texto, tanto mayor será la felicidad. Sin embargo, la lectura parece desprestigiada (como actividad, no como tema). Ser un lector, ser un crítico es, en el imaginario general, menos prestigioso que ser escritor (en realidad, lo mejor no es escribir, sino publicar; incluso diría que se trata de publicar no para ser leído, sino para ser visto). Probablemente de esta confusión de conceptos o de estas nuevas maneras de comprender el libro, la lectura y la escritura han surgido algunos de los problemas que aquejan a la crítica y a la literatura. Sabemos que muchos de los que escriben –libros y críticas en medios masivos– no leen, y que muchos de los que en verdad leen no escriben ni son publicados. No es un problema exclusivo de la literatura, las otras artes lo padecen incluso con mayor gravedad. Este parece ser un tiempo en el que los protagonistas son los autores, no sus obras (lo que explicaría que sean ellos los criticados, no sus libros).
Creo, en todo caso, que sigue habiendo verdaderos libros y verdaderos lectores, creo que siguen encontrándose y hallando la manera de mantenerse vivos, de darse a conocer. Creo que hay entre nosotros locos como los de antaño; nunca han sido muchos, nunca lo serán, pero no necesitan serlo. En la popularidad no reside el motivo de su felicidad, para estos locos lectores la dicha vive en medio de las páginas, de donde salen a hacer lo posible para que el mundo sea digno de ser narrado.
Monday, October 09, 2006
Puntada sobre "Intimidad"
Anoche terminé de leer la novela de Hanif Kureishi, Intimidad. El argumento es simple; un hombre decide abandonar a su esposa: asistimos a la última noche que está en esa casa. Es un relato doloroso que me hizo pensar en esa aparente imposibilidad que tenemos los seres humanos para conciliar nuestro proyecto de vida con un proyecto de pareja y de familia. Parece que las reglas son claras: lo uno o lo otro... No puedes tenerlo todo, ¡el amor exige sacrificios!, y, claro, lo que debe sacrificarse es... mmmm... cada uno de los integrantes de la pareja. Entonces, ¿quienes conforman ese extraño nuevo ser que es un "matrimonio"? Lo que vemos a diario tiende a responder: un par de criaturas amorfas que van perdiendo el brillo y la resonancia a pasos agigantados, unos seres que "deben" adaptarse a los moldes definitidos por la "responsabilidad".
Me resisto a aceptar esta premisa de vida, porque contiene en sí misma el germen de destrucción de la relación que prentende cimentar. Yo creo que el amor se construye y se nutre a partir de la curiosidad generada por un ser diferente y complejo; es el deseo de conocerlo lo que nos hace acercarnos y lo que mantiene vivo el vínculo. Si ese ser que amamos se convierte en una "cosa" simple, sin forma, estática, resultará inevitable que nuestro deseo se apague y nuestro amor se convierta en otros sentimientos (lástima -horror-, odio, indiferencia, miedo).
En una relación amorosa es fundamental la responsabilidad, sí, pero la responsabilidad por la propia vida, por no dejarnos fundir y con-fundir, por mantener vivas nuestra luz y nuestra musicalidad, por no abandonarnos... Creo que abandonar a otros (una esposa, unos hijos) sólo es el resultado de habernos perdido a nosotros mismos y de sentir, angustiosamente, a partir de algún acontecimiento, que debemos recuperarnos y que eso sólo será posible haciendo borrón y cuenta nueva... Bueno, un abrazo para todos. Los invito a leer esta novela, es de esas que nos dan mucho, mucho que pensar y que sentir. Dejo las agujas.
Friday, September 22, 2006
Puntada sobre las ficciones dolorosas
Ayer leí un libro para niños que se llama "Angélica", de la escritora Lygia Bojunga Nunes. Es la historia de una cigüeña que descubre que su familia mantiene la creencia en que son las cigüeñas quienes traen los bebés porque esa "responsabilidad" hace que los demás los respeten. Cuando Angélica comprende que su "valor" está basado en un engaño decide irse lejos a construir su identidad sin traicionarse, sin egañar. Conoce a un puerco que se llama Puerto, se enamoran y escriben juntos una obra de teatro: una ficción que transformará su realidad y la de todos los implicados. Es una historia preciosa, narrada con sencillez, que produce más de una sorpresa al lector.
Así que he estado pensando en las ficciones dolorosas que los seres humanos inventamos para ser vistos de cierta manera. El dolor proviene del miedo a ser descubiertos, de la angustia y la tensión permanentes que produce tener que sostener el engaño; difícil así la existencia. Resulta sorprendente que, a pesar del dolor, optemos por aferrarnos a esa mentira, a esa "farsa". Sí, porque es toda una representación en la que asignamos roles y parlamentos a quienes nos rodean. Parece que tenemos la sensación de que si nos quitamos el disfraz, desapareceremos. Parece que nos vemos a nosotros mismos como seres de aire o como horribles criaturas que, desenmascaradas, produciríamos espanto y nos quedaríamos solos. Quizás en esto radica nuestro empeño en el engaño: tememos no ser amados. Ahora, cuando quien nos ama no ve sino lo que le queremos mostrar, nuestro personaje, ¿a quién ama? ¿Acaso no hay en esta situación más soledad que en cualquier otra? Dejo de tejer... lean "Angélica" y disfruten esa ficción gozosa; quizás podamos, entonces, soltarnos el nudo de la cola (referencia sólo comprensible a partir del libro, lo siento, pero es mi manera de picarles la curiosidad).
Wednesday, August 30, 2006
Puntada sobre la belleza
Hace un par de semanas, les pedí a mis alumnos que escribieran sobre su concepto de belleza. Creo que fue interesante para ellos reflexionar sobre lo que consideran bello y sobre el origen de dichas ideas; también lo ha sido para mí. Hoy estoy leyendo sus textos y, claro, pensando en lo que es bello para mí. Estoy convencida de que nada ni nadie es bello en sí mismo, ni feo tampoco, claro está. La belleza está en los sentidos de quien percibe y, hasta muy recientemente, creía que esa mirada estaba regida por las emociones o los estados de ánimo, así que resultaba imposible "manejarla". Sin embargo, ciertas experiencias y reflexiones recientes han hecho que comprenda que soy yo quien elige ver belleza o fealdad; es decir que mi mirada sí está regida por mi mente, pero yo puedo usar mi mente como yo quiera (no al revés). Así que me ha dado por ver bellamente, por percibir la belleza que hay en los objetos, en las personas, en las acciones y en los acontecimientos, porque sí, porque me gusta la sensación que esta elección me genera, porque me siento afortunada, bella, alegre, poderosa (ya no estoy a merced de mis aleatorias variaciones de ánimo) y porque estoy sintiendo con claridad que así es como quiero vivir.
A propósito de "como quiero vivir", he estado rondando una idea -de la que hablé con Diana hace poco- acerca del futuro, de cómo nos veíamos, de cuáles eran nuestras metas... Llegamos a la conclusión de que en este momento de nuestras vidas tenemos "las bases cubiertas", o sea que lo de la profesión (y sus logros), lo de la habitación (y sus mejoras y propiedades) y lo de la alimentación (más satisfacción de gustos extra) está cubierto sin insatisfacciones (me gusta cómo vivo). La pregunta siguiente fue, y ¿entonces qué? Pues simple, entonces no, ahora, vivir plenamente cada uno de los momentos que componen nuestros días, vivir bellamente, en realidad; desde una concepción estética de la vida... Vivir bonito, así de simple, así de difícil, así de maravilloso. Como pueden darse cuenta, cogí dos hilos distintos que ahora se unen en esta puntada... (A propósito, lamento la prolongada ausencia, pero estaba "poniéndome a tono" con la vida; ya les contaré algunas de mis navegaciones -creo que en los meses recientes he sido más Ulises que Penélope-) Un abrazo para todos...
Friday, May 19, 2006
Puntada sobre los saltos sin red
Bueno, heme de vuelta... Lamento tanto tiempo de ausencia, siento como si hubiera emprendido un viaje y me hubiera preparado para llegar a, por ejemplo, una ciudad múltiple y enriquecedora, y a medio camino me hubiera agarrado un torbellino y me hubiera mandado a, no sé, ummm, un desierto habitado por nómadas de cerebro tostado... Afortunadamente, antes de que los poderosos rayos de un sol inclemente me hubieran achicharrado el ceso, logré tomar la decisión de saltar, una vez más, sin red...
No sé qué me espera más allá del miércoles 31 de mayo, pero tengo un feliz presentimiento. Por lo pronto estaré dando puntadas más seguido y emprenderé nuevas labores de estas que implican enhebrar el hilo, prevenir que se enrede, diseñar patrones, imaginar bordados, dar finas puntadas y pegar botones. Un abrazo cálido y feliz desde el vacío...
Sunday, March 26, 2006
Puntada sobre la cercanía
A veces sucede que comprendemos, gracias a la experiencia, algo que "en teoría" teníamos claro. Este fin de semana comprendí por qué la compasión (sentir con el otro) sólo es posible si hay contacto directo. Me explico: cuando vemos en la televisión o escuchamos por la radio o leemos en el periódico acerca de los padecimientos ajenos podemos sentir pesar, inquietud o lástima por lo sucedido a esos otros, pero de allí no pasará la emoción (nunca se volverá un sentimiento) e, incluso, trataremos conscientemente de que no supere ciertos límites (cambiaremos el canal, nos dedicaremos a otra actividad, pensaremos en otras cosas -nuestras cosas-). Lo que vemos mediado por la tele-visión (el prefijo tele significa "a distancia") y demás medios, pertenece al ámbito de lo distante, de lo lejano, del territorio sobre el cual no podemos actuar; esta es la razón por la cual no despierta nuestra compasión (de latín cum, que significa "reunión, cooperación y agregación"; y del griego pathos, que signfica "padecer, padecimiento") y por la cual optamos por la indiferencia (en cierta medida, el hecho de sentirnos impotentes -no poder actuar- nos produce frustración, así que preferimos anular la emoción dolorosa para no experimentar la frustración... en términos generales, nos vemos impulsados a ayudar al necesitado que vemos).
Esta es la teoría que se transformó para mí en una comprensión a partir de la experiencia. Y ¿cuál fue mi experiencia? Estuve ayer en la Sociedad Protectora de Animales, fuimos Camilo y yo a llevar un bulto de concentrado para perros... y ya. Pero la veterinaria nos invitó a conocer a los animalitos que tienen allí de manera transitoria (son todos candidatos para la adopción), entonces sentí el dolor y el miedo, así como la ternura y la alegría de estos perritos rescatados del maltrato y el abandono, pensé en mi Lupe, en todo el amor que recibe y que me da, en cuán afortunadas somos ambas de tenernos y cuán triste puede ser la vida de otros animales. No se trata de que yo ignorara este hecho, claro que no; pero viendo de cerca esta realidad fue que lo comprendí (existe una gran diferencia entre saber y comprender). Ahora me pregunto sobre mi indiferencia al sufrimiento o a las necesidades de las personas, de los seres humanos que me rodean pero de quienes también estoy alejada; ahora me pregunto por el amor en esta otra dimensión, el amor al prójimo (por cierto, prójimo viene del latin "proximus", cercano), por la compasión necesaria para construir la convivencia amorosa... Si el arte tiene como misión "dar a ver", "acercar"... cuánta falta nos hace el arte para contrarrestar los efectos distanciadores de los medios de comunicación... Esto será tema de una próxima puntada. Me despido con una invitación: apadrinen un perrito, no hace falta adoptarlos para ayudar... visiten la Sociedad; calle 63 No. 26 - 40 Tel: 212 84 97... acérquense, no muerden. Un abrazo para todos.
Tuesday, February 14, 2006
Puntada sobre olores y afectos
Hace unos meses vi un documental sobre el olfato, sobre el papel definitivo que tiene el olfato en la atracción o el rechazo que sentimos por las personas. El olfato es el sentido más "instintivo", para los olores no tenemos palabras, nos cuesta trabajo evocarlos conscientemente o crear nuevos en la imaginación; sin embargo, la influencia del olfato en nuestro comportamiento es muy fuerte: los olores nos alteran y lo hacen de la manera más efectiva: sin que podamos controlarlo. Anoche, en mi clase, estábamos hablando de esto, de lo que hace que una persona nos atraiga y otra no desagrade en un primer encuentro. Hay quienes sostienen que tiene que ver con la apariencia, "una imagen vale más..."; pero parece que es más poderosa la influencia de los olores. En el documental en cuestión mostraban cómo las personas que pierden el sentido del olfato van perdiendo paulatinamente los recuerdos y el gusto por la vida... Lo que nos preguntábamos anoche, en relación con el olfato y los afectos obedecía a una circunstancia más práctica que puede estar afectando nuestra capacidad para experimentar sentimientos fuertes. En una sociedad como la nuestra, tan preocupada por la asepsia, por la desinfección, donde los olores del cuerpo se consideran desagradables y es necesario ocultarlos tras alguna fragancia floral... ¿qué pasa con la atracción instintiva? ¿qué pasa con el rechazo instintivo? Tanto la atracción como el rechazo han constituido mecanismos "intuitivos" que nos protegen, porque el instinto es sabio, pero con tanto desodorante y desinfectante el instinto resulta muchas veces burlado... ¿Dónde queda esa característica especial que hace que elijamos a uno entre varios, si todos huelen a Hugo Boss o a Carolina Herrera? Dicen que los perfumes actúan con los aromas de cada individuo,sin embargo, si nos bañamos con un jabón x y nos ponemos una crema x y nos echamos un spray x y nos arreglamos el cabello con un producto x... ¿qué combinación puede salir? En fin, son sólo algunas reflexiones acerca de los sentidos y los sentimientos... un abrazo para todos.
Monday, January 16, 2006
Puntada sobre las buenas compañías

Son las 10 de la noche, es lunes, estoy escuchando a Diana Krall y el sonido que hace mi adorada Lupe (ver foto) mientras mastica concentrada su hueso. Así que ando en buena compañía. Claro, al hablar de buenas compañías también me refiero a las amigas, a los amigos, a los libros, a una bebida de las que calientan el alma y derriten con su tibieza el cansancio y los pensamientos congelantes. Me refiero también a los recuerdos de otros momentos disfrutados en gratas compañías o a esos silenciosos en los que sólo escuchamos el sonido de la lluvia, allá fuera, o en los que vemos y asistimos a una historia bien contada. Cada día trae consigo la necesidad de un tipo particular de presencia, de una manera de contacto; para un lunes como hoy, una mascota amorosa y la buena música resultan perfectos complementos de la soledad gozada y gozosa. El año comenzó con paso lento, pero la semana pasada decidió ponerse en marcha a gran velocidad; supongo que todavía no me acostumbro a estos ritmos, por eso trato de compensar tanto acelere con cadencias tranquilas como la de la voz de la Krall, como la de esta noche en la que no tengo necesidad de llegar a ningún lado... A veces resulta grato sólo tejer, sin pensar en la figura que resultará de entrecruzar los hilos.
En un rato me meteré entre las cobijas, sentiré a mi lado el peludo y tibio cuerpo de Lupe, daré un par de vueltas antes de dejar de pensar en las tareas de mañana y, entonces, con suerte, me encontraré navegando por las ilógicas aguas del sueño... Abandonado el control, se abren posibilidades infinitas, como ahora, que escribo sin destino y sin brújula, como cuando se baila envuelto por la música, como cuando nos quedamos enredados en un abrazo sin protocolo. Hace días que busco un destino para la escritura y, quizás, por andar pensando en la meta no he hallado el punto de partida; no he logrado ver nada y esta oscuridad me produce angustia y parálisis. Quizás, como hoy, se trata sólo de abandonarse a un ritmo; como en esa película, Descubriendo a Forester (creo que así se llama), en la que Forester le dice a su joven amigo que comience a escribir copiando uno de sus textos, que se deje llevar por el ritmo de las manos sobre el teclado (es una máquina de escribir, en realidad) y que luego continúe con sus palabras. Encontrar un ritmo, dejarse llevar por el cuerpo que, claro que sí, sabe más... En fin, empecé hablando de las buenas compañías y... vean ustedes; ahora tengo algo que sentir. Dejo de tejer aclarando que mientras escribo esto también me siento en buena compañía. Un abrazo.
Friday, January 06, 2006
Puntada inicial
Sí, un nuevo año. Según todos los pronósticos, este 2006 pinta bien, muy bien. Año de cambio de piel, de giros radicales, de reencuentros con lo esencial; sé que a todos nos sonreirán los dioses generosos...
Es tiempo de descubrir nuevos ritmos y abandonarse en danzas desconocidas, en bailes que nos sorprendan de nosotros mismos. Tiempo de recuperar el cuerpo para perderlo una y otra vez. Para este nuevo periodo de mi vida quiero seguir dos motivos: movimiento y contacto. Voy a explorar esos dos territorios del cuerpo, de los sentidos y la emoción... Esta es un minipuntada. Feliz 2006... Abrazos para todos.
Es tiempo de descubrir nuevos ritmos y abandonarse en danzas desconocidas, en bailes que nos sorprendan de nosotros mismos. Tiempo de recuperar el cuerpo para perderlo una y otra vez. Para este nuevo periodo de mi vida quiero seguir dos motivos: movimiento y contacto. Voy a explorar esos dos territorios del cuerpo, de los sentidos y la emoción... Esta es un minipuntada. Feliz 2006... Abrazos para todos.
Friday, December 23, 2005
Puntada triste
No se trata de un rechazo endémico de la Navidad, ni de una posición radical contra los sistemas de mercado exacerbados por estos días. No, es solo tristeza. Supongo que el gasto de energía de los últimos meses superó todas mis reservas y por eso no logro contrarrestar efectivamente este embate; supongo que los picos eufóricos donde también he estado en días recientes tienen su contrapartida de simas melancólicas. En fin, es muy probable que ahora que mi vida ha llegado a un borde de acantilado y ya no tengo ganas de devolverme o de quedarme a vivir allí, ahora que me veo llamada a saltar al océano, esté practicando a saborear el agua salada... Esta es pues una puntada poco festiva, una forma de llanto sin lágrimas. Este es un fragmento de un cuento que escribí hace unos años, premonición literaria; porque todo lo sabemos antes de saberlo:
"Laura pronunció estas últimas palabras mientras que unas lágrimas espesas como miel se escurrían suavemente por su rostro. Eran las primeras de las tantas que le faltaban por llorar. Ahora sabía que lloraba por ella, por una parte de ella que se había muerto sin que nadie lo notara. Le dolía sentir que a veces el amor no es suficiente; se acaba la confianza y no el amor, ella misma lo había dicho, y con ella se muere un poco la inocencia. Ya no creía en el amor eterno, en el antes tan soñado "hasta que la muerte los separe", y mucho menos en el "y vivieron por siempre felices" que se supone sigue a la palabra FIN en los cuentos de hadas y en las viejas películas gringas. Ante Laura desfilan ahora los créditos de su más reciente producción, los observa desteñidos por el llanto y trata de ubicar su nombre, en la interminable lista de actores, estilistas, productores, encargados de vestuario...
Laura navegó y naufragó, le esperan otras navegaciones y uno que otro naufragio; por el momento busca llegar a puerto seguro en la odisea emprendida por el mundo peligroso de sus afectos, y encontrar en la isla de sus destinos una nueva forma de fe. Está nuevamente navegando a la deriva, pero los despojos que flotan a su alrededor son los suyos. Algo ha ganado, ya no teme ahogarse en océanos extraños, sabe que sólo podrán consumirla los mares escondidos de tristeza. Ya no teme llorar y las lágrimas han comenzado a limpiar los opacos cristales de su alma. La vida surgirá después, más nítida quizás, del otro lado de sus ojos, y podrá sentarse, como en una sala de cine, a contemplar las imágenes de estos últimos meses cual si fuera una más de los invitados al duelo." (Invitados al duelo, de Navegaciones y naufragios)
Tuesday, November 29, 2005
Puntada sobre los nuevos personajes
Una alumna me pidió que escribiera algo sobre el erotismo en el cine y la literatura del Siglo XX, fácil, claro, y me dio dos cuartillas... aquí va el resultado de semejante apriete:
EL EROTISMO EN LA LITERATURA Y EL CINE CONTEMPORÁNEOS
Alcanzamos a aburrirnos de los finales felices que parecían obligatorios en el cine y en la literatura; sin embargo, ahora los echamos de menos. Salvo de las comedias románticas, de las telenovelas y de las novelas gringas tipo best seller, las relaciones amorosas han sido desterradas; incluso las consideramos una cursilería, aunque en el fondo sigamos anhelando el beso final como augurio de que viviremos algo semejante. Actualmente leemos y vemos mucho sexo, angustiosas búsquedas de pareja, recurrentes fracasos y, claro, toneladas de frustración: es decir, soledad. La relación de pareja parece una utopía, un invento de generaciones anteriores que no tiene posibilidad de ser en estos días, y del erotismo… Bueno, creo que tampoco abunda, aunque veamos mucha carne en las pantallas, no es frecuente lo verdaderamente erótico; la pornografía se ha tomado la casa. Vamos por partes.
Desde finales del Siglo XIX, el arte se propuso la recuperación del cuerpo, de los sentidos. Encontramos personajes que sufrían porque estaban desgarrados; la sociedad mutilaba a los hombres, condenándolos a ser racionales y morales. La sensibilidad física y el deseo debían contenerse, reprimirse; cuando se les daba rienda suelta acaecía la tragedia. Esta reivindicación de lo corporal se fue dando paulatinamente. A partir de los años 60, las sensaciones han sido las protagonistas. El cuerpo se convirtió en un territorio de exploración que se recorría a bordo de múltiples naves: desde las sustancias alucinógenas hasta los cuerpos ajenos. El cuerpo del otro dejó de ser destino para ser medio, pretexto de experimentación personal. La pregunta pasó de ser "¿Hasta dónde soy capaz de llegar en mi viaje hacia el otro?" a "¿Hasta dónde soy capaz de llegar en mí mismo y mis sensaciones?": el comienzo del aislamiento sensorial y emocional, de la supremacía del cuerpo.
Luego vino el uso y el abuso del cuerpo como estrategia de mercadeo: si no se veían o se leían cuerpos desnudos el relato no resultaba muy comercial. Las escenas eróticas se valorizaron, así como las persecuciones y las mentes criminales. Dejamos de hablar de personajes, de buenas actuaciones para hablar de "símbolos sexuales" y, en la literatura, de "autores polémicos". Polémicos porque convirtieron su vida sexual en tema público, quizás en la misma proporción en que sus obras carecían de tema… En pocos años, pasamos de considerar un escándalo la revelación de la homosexualidad de una figura pública a pensar que resulta incluso vergonzoso no haber tenido "experiencias" homosexuales, grupales, alucinógenas o todas las anteriores a la vez. Y este afán de experimentación unido al culto del cuerpo joven y bello (desde ciertas concepciones bastante restrictivas) ha generado un nuevo tipo de personaje cinematográfico y literario: el solitario depresivo y neurótico. Aún en medio de las multitudes y teniendo a su alcance los más sofisticados medios de comunicación, incluso relacionándose sexualmente de numerosas y variadas formas, estos personajes se descubren incapaces de establecer relaciones verdaderas, ni siquiera con ellos mismos. Obligados a permanecer en el exterior, en la superficie, en las apariencias, actúan de manera aparentemente libre, pero están sometidos por reglas y poderes económicos que los usan y los sobrepasan. No saben permanecer dentro de ellos mismos, lo que hace de los cuerpos cascarones vacíos. De ahí que al relacionarse sexualmente con otros cuerpos, el contacto no sobrepase la capa de piel; incluso para experimentar sensaciones físicas significativas requieren estimulantes de naturaleza múltiple, porque el estimulante natural es la imaginación, pero los cuerpos sin alma no imaginan. Lo que nos diferencia de otros animales no es el lenguaje (muchas especies se comunican), sino la imaginación. La imaginación convierte el sexo en erotismo y el erotismo en amor. Nuestros personajes contemporáneos se sienten solos y buscan, sin éxito, la compañía fuera de sí mismos; cambian periódicamente de sucedáneos de presencia real. Pero sin mirarse, sin imaginarse, no conseguirán sentir aquello que tanto anhelan y que tanto temen: el erotismo y el amor. Los cuerpos han remplazado a las personas, pero un cuerpo no es un personaje interesante, se agota con tanta facilidad como se agotan las relaciones fundadas en él.
Como colofón que no tuvo lugar en el texto original, creo que el arte verdadero siempre nos alerta sobre estas mutilaciones; no todas las películas ni todos los libros son obras de arte, en las verdaderas obras, la existencia de este tipo de personajes actúa como espejo-alarma, nos llevan inevitablemente a pensar en nosotros mismos.... Un abrazo conmovido por esos comentarios... Hasta la próxima puntada.
Sunday, November 13, 2005
Puntada sobre los desequilibrios necesarios
Domingo, ya casi medio día, cielo bajo y gris... Qué grata sensación: estar en casa, sin mayores proyectos para el día, en piyama, tomando café caliente, escribiendo o leyendo (a propósito, estoy releyendo "En diciembre llegaban las brisas", de Marvel Moreno, que acaba de publicar Norma: muy, muy recomendable), asistiendo sin afán al paso de las horas. Esto es lo que considero un "desequilibrio", algo así como la fiesta, el carnaval, el viaje psicotrópico, el delirio alcohólico, el éxtasis físico... ¿Qué tienen en común un domingo como este y los otros estados de desequilibrio, aparentemente más intensos? Que se rompen los moldes, por un tiempo, nos olvidamos de las expresiones "tener que" o "deber"; son estados en los que flotamos en la sustancia pegagosa de la indeterminación, a la deriva, sin vientos ni brújulas, simplemente ahí, entonces... Y !cuán necesarios son estos desequilibrios!, paradójicamente los necesitamos para mantener el equilibrio mental, espiritual y físico... Algunos más intensos, otros serenos, unos excesivos y, quizás, algunos "justicos": los desequilibrios son los que nos permiten mantenernos sobre la cuerda floja, porque en ellos probamos las redes que nos salvan de estrellarnos contra el mundo. Durante los periodos de desequilibrio, nos pueden cambiar la mirada y el juicio, se nos puede revelar el otro lado (o los otros lados) de las cosas y de eso que consideramos la realidad. El desequilibrio "consciente" es el asombro, y el asombro es el principio de la comprensión.
Aquí va un poema de Roberto Juarroz:
8
Las palabras no son talismanes
pero cualquier cosa puede
transmutarse en poesía
si la toca la palabra indicada.
No es asunto de magia ni de alquimia.
Se trata de pensar de otro modo las cosas,
palparlas de otro modo,
abandonar las palabras que las usan
y acudir a las palabras que las cantan,
las palabras que las levantan en el viento
como clavos ardiendo en el asombro.
Estacas convertidas en estrellas,
zapatos para calzar crucifixiones,
cegueras abiertas en la espalda del día,
visiones reservadas para volver a despertar,
ternuras que se postergan para salvar el amor.
Se trata solamente de crear otra voz:
la voz ausente dentro de las cosas.
Espero que estas palabras se queden navegando por ahí, a la deriva, desequilibrando un poquito el orden de los días... Un abrazo, hasta la próxima puntada.
Saturday, November 05, 2005
Puntada sobre sentirse desbordada
Hace tanto no escribo que siento que estas palabras iniciales serán como pedalazos torpes de quien le ha quitado las rueditas de apoyo a su biscicleta por primera vez. En enero de este año, un amigo medio brujo me dijo que las estrellas favorecerían los cambios, la experimentación, mi apertura a probar mis talentos en nuevos territorios y a descubrir habilidades que no sospechaba tener; en enero, sí, y me advirtió que nueve meses después, es decir, desde septiembre y octubre, esta influencia estelar para la transformación iba a ser más fuerte. Yo imaginé un par de posibilidades, planeé un viaje, acepté variaciones laborales (digo "variaciones" porque las conferencias y los talleres intensivos son clases en otro formato), me corté el pelo, regalé la ropa que ya no me ponía, cambiamos el piso del apartamento... Pero nunca imaginé que la transformación fuera tan fuerte y tan repentina; voy a caer en un lugar común, pero la cosa sí fue kafkiana. Todas mis rutinas se alteraron, mi ciudad ahora es otra, los encuentros tienen diversos caracteres... y claro, ha pasado un mes y aún no me siento ubicada. El jueves, por primera vez, llegué a mi casa (Camilo está de viaje, así que sólo Lupe y su mirada enternecedora fueron mi eco), me serví un vaso de vino y, con nitidez, me sentí desbordada. La palabra me gusta, porque además de referirse a esa sensación de que todo es más grande que yo, que no soy capaz de contener y manejar nada... habla de cómo el hilo va siendo arrancado, halado, y vuelve a reposar crespo y enredado en una canasta; un poco así, como si a mi tejido se le hubiera "ido un punto", como si se hubiera abierto una grieta mínima y por ella se estuviera escapando la noción que tengo de quien soy... No me asusta redefinirme, sólo que siento que no hay equilibrio entre la identidad que se está fugando a chorros y la nueva identidad que se supone debería estarse tejiendo. Creo que apenas tengo los ovillos, pero ni idea de qué hacer con ellos. Así que el jueves, desbordada, lloré; ese llanto que no tiene afanes ni pretende nada, ese llanto que es sólo una válvula de escape, porque era necesario, supongo, dejar salir un poco de lo que tengo dentro, para volver a tener niveles de saturación comprensibles, manejables. Quizás no haber escrito en tanto tiempo (mi válvula confiable), me haya llevado a esta saturación; quizás es sólo normal, como todos me dicen; quizás la noche del jueves, con la Catedral iluminada y un cielo de intenso azul de fondo, fue simplemente propicia para sentir el impacto estelar en mi vida... No sé, aún me siento desbordada, ya pasó el pánico inicial porque entendí que no me voy a hundir, que no voy a naufragar; espero que el tiempo haga su tarea. Dejo de tejer, y prometo no dejar por tanto tiempo abandonadas las agujas. Un abrazo para todos.
Wednesday, September 21, 2005
Puntadas sobre las inmensas pequeñas cosas
El fin de semana, estuve en Pereira dirigiendo un taller sobre escritura audiovisual (hay objeciones frente al hecho de poner juntas estas dos palabras, se respetan). Pero no voy a hablar sobre eso, sino sobre algo que sentí con nitidez y alegría durante esos tres días. El viernes me despertó el canto de los pájaros, para mí, que peleo cada mañana con lo que parezco condenada a escuchar proveniente de la radio y su exhibición de egos, para mí, digo, despertarme a la seis de la mañana por un prodigioso escándalo de cantos de pájaros fue milagroso y reconfortante. Al salir de la habitación, me encuentro con el olor del café recién hecho, Ligia (una mujer maravillosa que abrió las puertas de su casa para mí) estaba dando de comer al gato Tito y al perro Don, acababa de recoger naranjas de su árbol y me recibió con una sonrisa luminosa. Desde la ventana del comedor, se veía el paisaje cafetero -las colinas verde oscuro, el desorden de platanales, las pequeñas casas campesinas, un cielo que estaba cambiando los rosados por los azules- y frente a mí, sobre la mesa, había fruta, jugo, café, arepas, queso, miel y mantequilla. No sé cómo decirlo, quizás basta simplemente decir que estaba feliz, que me sentía tibiecita por dentro. Y el resto del fin de semana estuvo lleno de momentos como este, instantes en los que sentí la generosidad del universo, la alegría, la sencillez y la fluidez con las que la vida puede vivirse. Llegué a Bogotá y, aún en medio de los múltiples compromisos, he tratado de recordar esto; sí, claro, a veces es inevitable maldecir un poco. Pero siento que vale la pena evocar estos momentos para impregnar de su riqueza esos otros que parecen tan agobiantes y estrechos. Un abrazo para todos.
PD: Si alguno de ustedes alcanzó a inquietarse por los acontecimientos que pudieron suscitar la puntada anterior, no se preocupe; varios eventos confluyeron y dieron lugar a esa desordenada reflexión. No fui protagonista de todos ellos, aunque me han afectado (han movido mis afectos) y me han permitido verme...
Tuesday, September 06, 2005
Puntada sobre los puntos de giro
Hace un mes que no doy puntada, quizás porque han pasado cosas que me embolataron el dedal... La vida propia o las vidas de quienes amamos transcurren de manera previsible hasta que algo altera irremediablemente esa regularidad y la hace tomar un destino inesperado: eso es un punto de giro, narrativamente hablando. Pues bien, es inevitable quedarse perplejo ante estos hechos, es inevitable mirar la propia vida y "tomar nota", es inevitable el temblor de miedo y de emoción ante lo desconocido que ya no está a la vuelta de la esquina, sino allí, ante nosotros. Y cuando estamos en esa situación nos quedamos sin palabras, yo me quedo sin palabras e intento conjurar el desconcierto cumpliendo con cientos de actividades, vueltas y compromisos que me ayudan a no pensar tanto, que ocultan mi fragilidad ante lo incontrolable. Porque sí, yo soy de esas personas que necesitan organizar el cronograma, que apuntan todo en la agenda, que hacen lista de mercado, que programan las fechas de pagos de los recibos y se inventan estrategias para no olvidar los cumpleaños ni los aniversarios... Los presupuestos y los balances me dan tranquilidad, la anticipación y la previsión me hacen sentir segura... No, no soy tan neurótica ni tan controladora como podría pensarse a partir de estas frases confesionales, pero creo que, como todos, necesito tácticas para no sucumbir al caos. Claro, me gusta sucumbir al caos de vez en cuando, me seduce perder la identidad y el control a ratos, en celebraciones dionisíacas y en trances estéticos, me gusta abandonarme y lo necesito, sí. Pero ese tipo de "descontroles", de "desórdenes", entran en el plan, son las anomalías previstas de la matriz... Las otras, las que de verdad se toman la casa y nos desinstalan, nos desalojan hasta hacernos botar al suelo las agujas y arrojar las llaves, esas son las que trato de comprender con las palabras y aplacar con las actividades... Sin mucho éxito, como he comprobado recientemente. En fin, puntada enredada esta, pero ni modo. Un abrazo para todos.
Thursday, August 04, 2005
Puntada sobre las experiencias religiosas
Estaba en medio de mi clase, hablando sobre el mito y el lenguaje simbólico, cuando comprendí algo que sabía (aclaro que, para mí, saber no es lo mismo que comprender, yo sé muchas cosas, pero son pocas las que he comprendido. Lo esencial no pertenece al ámbito del conocimiento, sino al de la comprensión). No lo voy a explicar aquí, no tiene sentido intentar convertirlo en palabras, pero tiene que ver con las experiencias religiosas (el término religión viene de religatio, que significa "volver a unir; re-unir"), con esos momentos maravillosos de nuestra vida cuando superamos los límites de nuestro yo y entramos en verdadero contacto con lo otro (el otro, lo otro próximo, lo Otro trascendente). Esos instantes no son muchos, pero sí varios, afortunadamente, y son fundamentales, en el sentido de que son razón y base de la vida misma. Les decía que estaba en clase, hablándo a mis alumnos -con quienes sentí una conexión especial, eso no pasa muchas veces, pero a veces sí y es maravilloso- y empecé a recordar la Navidad de 1996... Yo estaba en París, era mi primer viaje a Europa, costeado por mí, y en la noche del 24 estaba en la iglesia de Notre Dame, en la Misa de Gallo, sentada en la primera banca, escuchando absorta la misa cantada en latín, los coros, la voces de cientos de personas allí reunidas, y mi alma empezó a sentirse rebosada, desbordada y comencé a sentir las lágrimas que rodaban lentas, temerosas de romper con su presencia la sacralidad de aquel instante. Y al salir, nevaba y todas las campanas de París doblaban al tiempo para celebrar el nacimiento de Jesús, yo estaba parada en el puente sobre el Sena, mirando la corriente del río, escuchando el tañido... Entonces sentí que no estaba sola y que no lo estaría nunca... Y quería contarles esta, una de mis más significativas experiencias religiosas. Dejo las agujas. Un abrazo.
Wednesday, July 27, 2005
Puntada sobre las desconexiones
Dediqué el domingo pasado a revisar los programas de mis cursos, a decidir cambios (teniendo en cuenta lo que funcionó o no el semestre anterior), a elegir las lecturas y a pensar qué sentido tenían y qué podríamos hacer a partir de ellas... En esas estaba cuando tuve una sensación muy plancentera: "Estoy pensando", me dije con cierta sorpresa, y me sentí feliz, aunque también comprendí que llevaba más o menos un mes dedicada a muchas actividades que no requerían demasiado esfuerzo mental: comprendí a qué se debía mi agotamiento y un cierto mal genio que me venía atormentando la semana anterior. Un periodo dedicado a "las cosas de este mundo" (por llamarlas de algún modo), sin tener tiempo ni energía física para leer una buena novela o ir a cine: eso es lo que llamo desconexión. Esto no tiene nada que ver con una postura de intelectual, en realidad suelo moverme en la tierra y en las nubes simultáneamente porque así soy y ya, no se trata de un propósito o algo por el estilo. Sé que hay quienes se radican permanentemente en uno de los dos lados, yo no puedo, soy Sagitario con ascendente Tauro, así que no puedo evitar ser un poco de aquí y un poco de allá. Pero cuando el equilibrio se rompe, cuando me desconecto, me empiezo a sentir mal, muy mal... El lunes comenzaró el semestre, conocí a mis alumnos (creo que aún navegaba en un líquido maluco, porque darse cuenta de una situación es sólo el inicio de la solución...), he estado leyendo y preparando las clases y un par de conferencias... me estoy conectando, y empiezo a sentirme bien, muy bien. En fin, esta puntada llega a su fin. Un abrazo.
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